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(CNN Español) – En las últimas semanas hemos leído y escuchado del aumento de los casos de COVID-19 impulsado por la propagación de la variante Ómicron.

¿Cómo tratar los síntomas en casa si contraes la enfermedad y qué hacer en caso de que se agrave? El Dr. Elmer Huerta ofrece una serie de pautas sobre cómo debemos actuar ante la sospecha de una infección.

Puedes escuchar este episodio en Spotify en tu plataforma de podcast predilecta, o leer la transcripción a continuación:

¿Cómo saber si tengo COVID-19?

En primer lugar, recordemos que existen dos situaciones que causan alarma en la persona y que obligan a tomar una acción.

La primera es la persona que recibe notificación de una amistad o familiar que le dice que ha salido positiva a la prueba de COVID-19 y le alerta a que se haga el test para saber si también está contagiada. Esta es la persona asintomática, que necesita guías claras acerca de lo que debe hacer.

La segunda situación es la de aquella persona que amanece con síntomas, con dolor de cabeza y de garganta, congestión nasal, malestar de cuerpo y cansancio. Esta es la persona sintomática, que sospecha que se ha contagiado y también necesita guías claras acerca de lo que debe hacer.

Hoy examinaremos ambas situaciones.

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El diagnóstico de coronavirus en una persona asintomática

Empecemos por la persona asintomática que sospecha haberse contagiado.

Lo primero que esta persona asintomática debe hacer -mientras busca una prueba confirmatoria- es asumir que está contagiada, empezar a usar una mascarilla dentro de casa, aislarse en su habitación, y alertar a la familia.

Lo siguiente -dependiendo de la disponibilidad de pruebas diagnósticas de COVID-19 en su región- es escoger el tipo de prueba que se debe hacer.

Para eso, revisemos brevemente qué tipos de pruebas existen para diagnosticar una infección.

Las pruebas para diagnosticar el COVID-19

Existen dos tipos de pruebas para saber si la persona está infectada, es decir para saber si el virus está presente en las vías respiratorias:

  • La PCR o molecular
  • Y las pruebas de diagnóstico rápido (RDT en inglés), cuyo tipo más común es la prueba de antígenos.

Ambas pruebas tienen sus ventajas y desventajas.

La prueba PCR, que es el estándar dorado por ser las más sensible para detectar el virus, requiere personal y tecnología sofisticados, por lo que no está ampliamente disponible, es más cara, y su procesamiento demora varias horas, por lo que su resultado puede demorar uno o más días.

Por su parte, la prueba de antígenos, también llamada prueba rápida, es mucho más barata y, como su nombre lo indica, da un resultado muy rápido, pudiendo -al igual que la prueba de orina casera del embarazo- dar resultado en 15 minutos.

El gran problema es que ninguna prueba es perfecta al 100%.

Recordemos que las pruebas diagnósticas se evalúan por su sensibilidad, o capacidad de identificar correctamente los casos positivos en grupos de personas infectadas, y su especificidad, o su capacidad de correctamente identificar los casos negativos en personas que no tienen la infección.

¿Cuál es la diferencia entre ambas pruebas?

La sensibilidad de la prueba PCR es de alrededor de 95% para personas infectadas ambulatorias no hospitalizadas, es decir que en el 5% de casos la prueba es negativa, cuando en realidad la persona si esta infectada, eso se llama un falso negativo.

Por su parte, en menos del 1%, la PCR dice que una persona está infectada, cuando no lo está, es decir los falsos positivos son muy raros.

La sensibilidad y especificidad de las pruebas de antígenos es mas complicada de estudiar, pues dependen de si la persona tiene o no tiene síntomas.

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Un estudio británico y estadounidense hace una revisión del tema y encuentra que, al compararla con la PCR, las pruebas de antígeno en personas sin síntomas no son capaces de detectar una alta proporción de los casos positivos, lo que hace que muchas personas que tienen el virus pasen como negativas. Es decir, en personas asintomáticas, las pruebas de antígeno producen muchos falsos negativos.

Al contrario, cuando las personas tienen síntomas, la sensibilidad de las pruebas de antígeno fue muy alta, como lo demostró un estudio de los CDC de Estados Unidos, en el que se vio que la prueba de antígeno fue capaz de descubrir casi el 92% de los verdaderos casos positivos, lo cual hace que solo el 8% sea un falso negativo.

Al igual que con la prueba PCR, en menos del 1% la prueba de antígenos dice que una persona está infectada, cuando no lo está, es decir los falsos positivos son también muy raros.

Estos estudios demuestran que en personas con síntomas, la prueba de antígenos es más confiable, mientras que en personas sin síntomas, es preferible la prueba PCR.

¿Cómo detectar el COVID-19 en una persona con síntomas?

Veamos ahora el caso de una persona que amanece con síntomas respiratorios y que sospecha pueda estar desarrollando COVID-19.

Al igual que la persona asintomática, y esta vez con más razón –mientras busca una prueba confirmatoria– debe asumir que está contagiada, empezar a usar inmediatamente una mascarilla dentro de casa, aislarse en su habitación, y alertar a la familia.

Con relación a la prueba que la persona con síntomas necesita para confirmar si tiene COVID-19, puede -como explicamos antes- escoger la prueba de antígenos, pues por la mayor carga viral, hay mucha mayor posibilidad de que salga positiva. Obviamente, si tiene la oportunidad, una prueba PCR está también indicada.

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En cuanto a la gravedad de la enfermedad que se va a desarrollar, es importante considerar el estado de vacunación del enfermo.

Las personas vacunadas, sobre todo aquellas que tienen un refuerzo, tienen mucha menor tendencia a complicarse y sus síntomas son más leves. Al respecto, el Instituto Italiano de Sanidad informó que una persona no vacunada tiene 25,6 veces más posibilidades de ser internada en una unidad de cuidados intensivos, comparada con la persona  que tiene las tres dosis.

Así puedes tratar los síntomas del COVID-19 de forma casera

Por último, con respecto al manejo de la enfermedad, y sabiendo que el COVID-19 no tiene un tratamiento específico, pueden usarse medicamentos de venta libre para manejar los síntomas de la enfermedad.

Ya está demostrado que antibióticos como la azitromicina, o antiparasitarios como la ivermectina, no tienen ningún efecto en curar la enfermedad.

Acetaminofén, paracetamol o ibuprofeno para el dolor y la fiebre, medicamentos de venta libre para la tos, reposo e hidratación son las medidas que se pueden tomar en la casa.

Como todo caso de COVID-19, es importante usar el oxímetro de pulso para monitorear la saturación de oxígeno en la sangre, saturación que debe estar siempre en más de 95%, debiendo buscarse una consulta médica inmediata si la saturación cae por debajo de ese valor.

En algunos ocasiones, pueden presentarse diarreas profusas, en cuyo caso, la hidratación por vía oral es esencial, debiendo buscarse ayuda médica si ocurre deshidratación, con síntomas como cansancio profundo, letargia o sed excesiva.

En resumen, el COVID-19 causada por la variante ómicron es, para las personas completamente vacunadas y con refuerzo, una enfermedad relativamente leve, que puede manejarse en la casa.

Por eso, nuestra recomendación a las personas que ya recibieron sus dos dosis de vacuna es que reciban cuanto antes su dosis de refuerzo y que las personas no vacunadas se vacunen inmediatamente.

¿Tienes preguntas sobre el COVID-19?

Envíeme sus preguntas por Twitter, intentaremos responderlas en nuestros próximos episodios. Pueden encontrarme en @Drhuerta.

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