Si bien el cáncer cervicouterino es prevenible y Chile ha implementado distintas estrategias para avanzar en su prevención, la evidencia indica que siguen muriendo dos mujeres al día. En el marco del Día Mundial de la Prevención del Cáncer Cervicouterino, que se conmemora cada 26 de marzo, los especialistas ven necesario sumar iniciativas en políticas públicas que permitan avanzar en la erradicación del virus papiloma humano (VPH), causa principal de este cáncer femenino. 

Según explica la Dra. María José del Río, mastóloga, ginecóloga obstetra y próxima presidenta de la Sociedad Chilena de Ginecología y Obstetricia (Sochog)las políticas públicas de nuestro país a lo largo de la historia han hecho muchísimos avances en el cáncer cérvico uterino, por ejemplo con el programa de screening de papanicolau implementado desde la década de 1990. Sin embargo, queda tarea por hacer y no podemos quedarnos atrás con los avances en prevención, diagnóstico precoz y tratamiento que tenemos actualmente. En ese sentido se está implementando el tamizaje de virus papiloma humano, mejorando la detección precoz. Además la implementación de la vacuna contra el VPH,  desde el 2015 en el PNI,  ha sido una excelente noticia para nuestro país. Debemos seguir en esta senda, aumentando también los esfuerzos por diagnosticar precozmente y que toda mujer que tiene un diagnóstico de cancer cervicouterino pueda acceder a un tratamiento oportuno”.  

La especialista destaca también que el VPH es tan común que alrededor del 80% de todas las personas sexualmente activas que no han sido vacunadas contraen el virus en algún momento de su vida, por lo cual el llamado es a no estigmatizar a las personas que portan el virus.

La doctora Paula Daza, exsubsecretaria de Salud Pública y directora ejecutiva del Centro de Políticas Públicas e Innovación en Salud (CIPS) de la Universidad del Desarrollo, plantea que “hemos implementado distintas estrategias como país y siguen muriendo dos mujeres al día por cáncer de cuello uterino. Eso nos obliga a mirar las políticas públicas que tenemos, que han sido varias desde hace décadas, porque vemos que aún estamos lejos de alcanzar la meta que nos pide la Organización Mundial de la Salud que es que el 90% de la población objetivo esté vacunada, que el 70% de las mujeres que tienen que hacerse el tamizaje se hagan el examen y que el 90% de las personas que tienen este cáncer estén en tratamiento”

En Chile, el cáncer cervicouterino se ha transformado en la segunda causa de muerte en la población femenina entre 20 y 44 años. Según datos entregados por el Minsal, el virus del 

papiloma humano es la infección más frecuente y se estima que entre el 20% y el 30% de las mujeres menores de 30 años, porta el virus.

En ese contexto, la doctora Paula Daza plantea que existen grandes desafíos en materia de políticas públicas. Uno de ellos es el acceso para que las personas puedan hacerse el examen de manera oportuna y fácil. También acercar la vacunación del VPH, hoy tenemos una buena cobertura en la población objetivo, pero hay que ver qué pasa con aquellas personas que quedaron fuera de la campaña de vacunación”, advierte. 

Para la especialista, “la vacunación es la estrategia de prevención más efectiva y eficiente que tenemos, lo hemos visto a través de la historia, por tanto, me parece fundamental fortalecer las estrategias de vacunación y ver cuáles son aquellas poblaciones en que tenemos que ser más eficientes para vacunar y si vamos a aumentar la cobertura en edades. Creo que ahí el Comité Asesor de Vacunas y Estrategias de Inmunización tiene un rol muy importante para saber cómo vamos a ir avanzando en la población a vacunar”.

Además, plantea que tenemos que avanzar en una vacuna nonavalente contra el VPH, en el tamizaje del virus papiloma y también en distintas estrategias de tratamiento para estar a la altura de poder erradicar este cáncer que es prevenible”.

En ese sentido, la doctora María José del Río expresa la necesidad de ampliar la vacunación de las mujeres adultas que no pudieron acceder a la vacuna y en poblaciones de riesgo como, por ejemplo, aquellas que han debido ser evaluadas a través de una biopsia en cono (conización). Hoy en día hay una brecha económica y de conocimiento importante para que las mujeres que quedaron fuera del programa de vacunación nacional puedan acceder a ella”.  Precisa que es relevante también avanzar en el cambio de tamizaje y pasar desde la prueba de Papanicolau (PAP) al test de PCR de VPH, ya que es un complemento junto con la vacuna. “Debemos también destacar la importancia del tratamiento del cáncer una vez diagnosticado el cuál puede ser realizado a través de cirugía, quimioterapia, radioterapia, entre otros. En este último punto es importante reforzar la necesidad de centros especializados a lo largo del país, para evitar traslados y otros que llevan a retrasos en el tratamiento y finalmente empeoran el pronóstico de esas mujeresexpresa la doctora del Rio.

Vacunación escolar y en adultos

En cuanto a la forma en que Chile está abordando el compromiso con la OMS, el Dr. Suraj Samtani, oncólogo de Clínica Las Condes y jefe académico de la Facultad de Medicina Clínica Las Condes-Universidad Finis Terrae expresa: “una gran fortaleza de nuestro sistema de salud es la incorporación del programa de vacunación contra el Virus Papiloma Humano (VPH), en el marco de la estrategia de vacunación escolar, que se desarrolla en todo el país en forma gratuita en establecimientos educacionales subvencionados, privados y públicos. Creo que es un enorme avance en nuestro objetivo de disminuir los casos de una patología oncológica prevenible”, afirma.

El facultativo argumenta que el segundo gran paso, “es evaluar el beneficio de la vacunación en la población adulta dada la evidencia actual. En este punto, es fundamental la educación para que las personas puedan evaluar el beneficio de la vacunación, junto a su médico tratante, para prevenir el cáncer asociado a infección por Virus Papiloma Humano tanto en hombres como mujeres en edad adulta”. 

En 2020, la OMS publicó la estrategia mundial para acelerar la eliminación del cáncer del cuello uterino como problema de salud pública y la cual se basa en tres pilares: la prevención a través de la vacunación contra el virus del papiloma humano; la detección y el tratamiento de lesiones precancerosas; y el tratamiento del cáncer de cuello uterino invasivo.

Respecto de las acciones que se deben tomar frente al atraso en las listas de espera, el doctor Suraj Samtani manifiesta: “lamentablemente los retrasos GES en cáncer siguen aumentando. Al ser un cáncer que afecta generalmente a una población joven y en edad reproductiva es fundamental priorizar recursos hacia los grandes pilares de la prevención como es la educación de la población, optimizar recursos para accesos a los programas de tamizaje y vacunación y, en caso de diagnóstico, tener acceso a tratamientos oportunos para optimizar resultados en sobrevida global y calidad de vida”.

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