La Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés) está avanzando en un plan para hacer posible un viaje tripulado a Marte, misión que podría concretarse dentro de 20 años. Para ello evalúan mecanismos que permitan hacer el viaje más viable.

Enviar una tripulación a Marte ha sido un gran reto para la humanidad. Uno de los principales desafíos es la duración del viaje. Llegar hasta allí, sin la invención de una tecnología que alcance velocidades relativistas, se prolongaría durante unos 200 días. Un largo trayecto que implica múltiples retos, desde el espacio habitable hasta el almacenamiento de víveres para la tripulación.

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La NASA pretende enviar a sus astronautas a Marte en 2033, un reto gigantesco repleto de complicaciones que podrían solucionarse con un método de hibernación que está diseñando la ESA.

Una de las propuestas para superar estas trabas suena a ciencia ficción, pero según investigadores de la ESA, no es tan descabellada como parece. ¿Y si los astronautas entraran en una especie de hibernación para cruzar la inmensidad del espacio?, reseña el diario ABC de España.

La imagen parece sacada de la película 2001: Una odisea en el espacio, pero los científicos de FCD (Concurrent Design Facility) de la ESA han evaluado las ventajas que tendría la hibernación humana para un viaje a un planeta vecino. Querían saber cómo la hibernación puede influir en el diseño de la misión. Para ello, tomaron como referencia una hipotética misión para enviar a seis humanos a Marte y regresar en un plazo de cinco años.

Una de las ventajas que entrega el estudio de esta modalidad de hibernación es que la nave espacial podría reducirse en un tercio.  Si la tripulación hiberna durante todo o parte del viaje, sus cuartos no serían necesario y los consumibles también se reduicirían significativamente.

Esta reducción está calculada en toneladas de masa que no haría falta en la misión. Con el método de hibernación se tendrían que emplear unas pequeñas cápsulas individuales que funcionarían como cabañas mientras la tripulación esté despierta.

Según los estudios de esta forma de viajar al espacio, la hibernación en los astronautas se lograría administrando un fármaco. Al igual que los animales que hibernan, se esperaría que los astronautas adquiriesen grasa corporal adicional antes del “sopor”. Sus cápsulas de caparazón blando se oscurecerían y su temperatura se reduciría enormemente para enfriar a sus ocupantes durante su crucero proyectado de 180 días entre la Tierra y Marte, explica la nota de ABC.

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La fase de crucero en hibernación terminaría con un período de recuperación de 21 días, aunque según la experiencia de la hibernación de animales, la expectativa sería que la tripulación no experimentase un desgaste óseo o muscular.

Un aspecto no menos relevante que debe resolver el equipo a cargo de este estudio es conseguir la forma de diseñar operaciones autónomas eficientes, ya que toda la tripulación estaría incapacitada durante largos períodos. Un desafío en cuanto al uso óptimo de inteligencia artificial y la detección, aislamiento y recuperación de fallos para mantener un nivel mínimo de rendimiento del sistema hasta que la tripulación pueda ser revivida.

Los científicos que están desarrollando este método, además, enfrentan retos biológicos sobre cómo afecta la hibernación en las funciones vitales de un humano.

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