Crédito: Denis Gliksman/ Inrap

Muchas personas consideran a los perros como una parte importante de sus vidas y tal parece que esa no es una cualidad solamente contemporánea, ya que un grupo de arqueólogos descubrió los restos de un niño que hace dos mil años fue enterrado con un perro que probablemente fue su mascota.

El hallazgo se realizó durante las obras de ampliación del aeropuerto de Clermont-Ferrand, en Francia, donde los expertos encontraron estas osamentas que pertenecen a un menor que tenía alrededor de un año cuando murió a principios del siglo I.

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El pequeño fue encontrado en un ataúd de madera el cual estaba acompañado por 20 objetos que componían su ajuar funerario. A los pies del niño se descubrieron los restos de un cachorro el cual llevaba un collar con adornos de bronce y una campanilla.

“La asociación de un perro con un niño pequeño está bien documentada en el contexto de un funeral, pero aquí es el collar y la campana lo que es inusual“, sostuvo Laurence Lautier, arqueólogo que dirigió la investigación, según consignó The Guardian.

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Junto a los restos, además se encontró comida, jarrones, artículos que podrían haber sido utilizados como juguetes y el diente de leche de un niño mayor que los expertos presumen pertenece a un hermano del pequeño, ya que fue cuidadosamente depositado en una concha.

Los diferentes artefactos encontrados en el entierro dejarían en evidencia que el menor perteneció a una familia privilegiada. Durante el dominio romano de la Galia, los adultos usualmente eran incinerados, pero los niños a menudo eran sepultados donde vivía la familia.

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