Salud de bacterias podría afectar respuesta frente al COVID-19 - (02:24)
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Nuestras células siguen guardando secretos sobre sus orígenes. Pero el reciente descubrimiento de virus gigantes podría tener las respuestas a uno de estas confidencias, la misteriosa aparición del núcleo; el organelo que contiene todas las instrucciones genéticas de los seres vivos. 

La presencia de un núcleo distingue a nuestras células eucariotas de otras formas de vidas celulares. Las bacterias y las arqueas tienden a contar con un largo circuito o un parche abierto de ADN flotando al interior de sus jugos celulares. 

La vida más compleja, como las plantas y animales, guardan su material genético de forma pulcra y enrollada alrededor de unas proteínas llamadas histonas, las cuales están escondidas en su propio compartimiento celular; el núcleo. 

Pero ¿cómo gran parte de nuestros planos quedaron almacenados al interior de su propia y pequeña unidad? 

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En 2019, el virólogo de la Universidad de Tokio, Masaharu Takemura y sus colegas, descubrieron un virus gigante que podía forzar a una célula de ameba alterada a formar una cobertura dura alrededor de sí misma. Lo llamaron “medusavirus”, por la leyenda de la gorgona que transformaba a las personas en piedra. 

Ahora Takemura ha propuesto una nueva hipótesis sobre la evolución de los núcleos que involucra a estos trozos de ADN empaquetado. 

Y al igual que muchas teorías de la biología, este proceso hipotético es complicado y caótico, sin embargo Takemura cree que esta sería una de las explicaciones más acertadas al respecto. 

Las células primeras células eucariotas que no contaban con un ADN concentrado fueron infectadas por virus gigantes. Estos usaron la membrana citoplasmática de la célula, aferrándose fuertemente a sus contornos para proteger el proceso de replicación viral que ocurría en su interior. 

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Con el tiempo, la célula anfitriona hizo lo mismo para proteger a su ADN de los ataques virales, mientras hizo evolucionar a los genes de sus histonas para hacer que el ADN fuese más compacto – información que también se pueden encontrar hoy en día en el ADN viral. 

Las similitudes entre las membranas que los virus usan para replicarse al interior de las células, y o las membranas nucleares, condujo a los investigadores a sospechar que “nuestras células ancestrales desarrollaron una estrategia similar a la de los virus para proteger a sus genomas del ataque de otros patógenos”. 

“Esta nueva hipótesis podría impactar profundamente el impacto del estudio de ls células eucariotas y entregar una avance para una discusión más profunda que incluya la participación de los virus en la evolución de los núcleos eucariotes“, aseguró Takemura a ScienceAlert.

La investigación fue publicada en Frontiers in Microbiology

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