El uso indiscriminado de antibióticos es el principal culpable del surgimiento de bacterias resistentes a los antibióticos, organismos que se han transformado en una de las principales amenazas a la salud global.

La resistencia antibiótica no sólo está causando un estimado de 700 mil muertes por año, también es responsable por un gran número de infecciones, incluyendo la neumonía, la tuberculosis y la gonorrea, que son realmente difíciles de tratar.

Si no se encuentra una forma de detener el desarrollo de la resistencia antibiótica en bacterias, se predice que enfermedades antes tratables podrían causar 10 millones de muertes al año para el 2050.

Algunas de las formas en que las bacterias se vuelven resistentes a los antibióticos es a través de cambios en el genoma de dichos organismos.

Por ejemplo, éstos patógenos pueden expulsar de su interior a los antibióticos o romperlos eliminando sus efectos. Además, pueden detener su crecimiento y dividirse, lo que hace que sean más difíciles de encontradas por el sistema inmune.

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Sin embargo, la investigación de un grupo de científicos de la Newcastle University, en asociación con diferentes institutos de investigación biológica, se enfocó en descubrir otro método que utilizan las bacterias para volverse resistente a los antibióticos.

Los expertos demostraron que los patógenos pueden “cambiar de forma” al interior del cuerpo humano para evitar ser atacados por los antibióticos, proceso que no requiere cambios genéticos para la bacteria, lo que le permite seguir creciendo.

Virtualmente, todas las bacterias están rodeadas de una estructura llamada pared celular. Ésta es como una gruesa chaqueta que los protege de las amenazas externas y evita que la célula estalle. Además de entregarles una forma, también les ayuda a dividirse de forma eficiente.

Por otra parte, las células humanas no cuentan con ésta “chaqueta”, haciendo que la diferencia entre humanos y bacterias sea clara. Esto permite que los antibióticos ataquen a los patógenos sin dañarnos.

Aun así, las bacterias pueden sobrevivir ocasionalmente sin pared celular. Si las condiciones que las rodean son capaces de evitar que la bacteria se desarme, se pueden transformar en lo que los expertos llaman “L-formes”; una bacteria sin pared celular.

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Observando a las bacterias cambiar de forma

El estudio, publicado en Nature Communications, se enfocó específicamente en especies bacterianas asociadas con infecciones al tracto urinario recurrentes (ITU).

Los expertos descubrieron que muchas especies de bacterias, incluyendo la E. coli y la Enterococcus, pueden sobrevivir como L-formes en el cuerpo humano. Algo que nunca se había probado directamente.

Los científicos afirman que fueron capaces de detectar éstas bacterias a través de sondas fluorescentes capaces de reconocer el ADN bacteriano.

La investigación demostró que los antibióticos necesitan ser probados en condiciones más parecidas al cuerpo humano, ya que las que se usan actualmente en los laboratorios no entregan suficiente protección para que las bacterias puedan transformarse en L-formes.

“Antes de que podamos entender que tan importante es el cambio a L-forme en comparación a otras formas de resistencia antibiótica, se necesitan más investigaciones usando a pacientes como sujetos de prueba. También es importante investigar qué rol juegan los L-formes en las infecciones recurrentes, como la sepsis o las infecciones pulmonares”, escribieron los expertos para The Conversation.

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