Por Javiera Albornoz
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Hidroxicloroquina. Un nombre difícil de pronunciar, pero que ha mantenido la atención global por la controversia en su uso y tratamiento. Ahora, se escribe un nuevo capítulo. “No hay razón, para no utilizar la cloroquina y su derivado hidroxicloroquina en tratamientos clínicos y estudios que demuestren su efectividad”, ha asegurado recientemente la OMS.

El pasado 25 de mayo, los mismos, habían anunciado la suspensión “temporal” de ensayos clínicos con hidroxicloroquina por “precaución”. Esto tras la publicación en la revista médica The Lancet de un estudio realizado a más de 96 mil pacientes de 671hospitales. Allí la conclusión señalaba que el medicamento no aportaba ningún beneficio a los enfermos hospitalizados por COVID-19, sino que al contrario aumentaba el riesgo de sufrir arritmias.

En este análisis, se utilizó el fármaco a solas o bien, sumado a un antibiótico macrólido, comparando sus efectos, a enfermos que no recibían ninguno de los tratamientos. Para quienes no recibieron fármacos, la mortalidad fue de 9,3%. Mientras que en el grupo que tomó sólo cloroquina, la mortalidad fue de un 16%. Finalmente, quienes combinaron con el antibiótico, el resultado fue de un 23%.

A lo anterior, se sumó que quienes tomaron el fármaco tenían más riesgo de sufrir arritmias. De ellos, era mayor el riesgo en quienes tomaban hidroxicloroquina y el antibiótico juntos, llegando a un 8% de posibilidad.

Tras el anuncio de la OMS, Francia siguió sus pasos y prohibió el uso de estos fármacos como tratamiento compasivo y detuvo los ensayos clínicos en marcha. En tanto, Italia suspendió el uso como tratamiento compasivo y Bélgica alertó del uso fuera de ensayos clínicos.

Mira también: Cloroquina, el polémico medicamento que ha sido usado para tratar el coronavirus y que podría ser mortal 

Una historia y un estudio controversial

Más de 100 médicos y estadísticos de varios países alertaron de serias irregularidades en el estudio que determinó estas conclusiones. Exigían que se revisaran los datos para que sea corregido o bien, retirado.

Allí una investigación realizada por The Guardian reveló que la compañía Surgisphere, con sede en EE.UU. no ha explicado adecuadamente los datos y la metodología. Empresa que figura como coautora del controvertido informe clínico.

Según detalló el medio inglés, los empleados que son parte de Surgisphere no tiene información o antecedentes científicos. Por ejemplo, el editor de ciencia, es un autor de ciencia ficción y artista de fantasía. Mientras que quien se desempeña como ejecutivo de marketing, es un modelo adulto y anfitrión de eventos.

Respecto a los datos, la compañía afirmó tener una base de datos de hospitales catalogada como la más grande y rápida del mundo. Pero esta no tiene presencia en línea. Sapan Desai, director ejecutivo de Surgisphere, tiene antecedentes de tres demandas por negligencia médica, pero no relacionadas a su actual compañía.

Con anterioridad The Guardian Australia, había revelado errores en los datos de ese país incluidos en el estudio que suspendió el uso del fármaco. Según se detalló, estos habrían tenido acceso a los datos de 600 pacientes y 73 muertes al 21 de abril en cinco hospitales. Pero comparándolo con las cifras que maneja la Universidad australiana Johns Hopkins, a esa fecha, se habían registrado 67 muertes y recién para el 23 de abril, la cifra aumentó a 73.

Frente a eso Desai afirmó que había habido un error y se había incluido un hospital asiático. Junto con eso, The Lancet confirmó la inexactitud. Tras contactarse con cinco hospitales en Melbourne y dos en Sydney, el medio afirmó que estos no tenían conocimiento de Surgisphere.

Respecto al estudio, en primera instancia la revista médica tomó distancia y publicó una expresión de preocupación (“expression of concern”), que es un término utilizado por la revistas científicas, cuando se plantea un potencial problema en un estudio.

Ahora tres de los autores del artículo científico se retractaron de lo que publicaron. Afirmaron que “ya no pueden responder por la veracidad de las fuentes de datos primarios”, tras no poder completar una auditoría independiente de los datos que sustentan el análisis.

The Lancet señaló que necesitan revisar con urgencia las colaboraciones que ha realizado la compañía Surgisphere, que también ha estado ligada a estudios sobre el uso y efectividad de la ivermectina para paciente con COVID-19.

¿Qué ocurrirá con la controvertida Hidroxicloriquina? Al parecer tendremos que esperar un nuevo episodio.

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