Imagina despertar en un mundo que se ha vuelto tan caliente y sobrepoblado que la mayoría de las cosas que comes han desaparecido de los supermercados, almacenes y ferias.

O imagina comer sólo comidas genéticamente alteradas, o incluso, una dieta hecha sólo de reemplazos líquidos de desayunos, almuerzos y cenas.

Estos escenarios que Amanda Little, una periodista medioambiental y profesora de la Universidad de Vanderbilt, predice en su nuevo libro The Fate of the food.

Little afirma que factores como el Calor, sequías, inundaciones, incendios forestales, estaciones cambiante, entre otros, cambiarán el panorama en tanto a los alimentos que consumimos.

Lo que comemos, dónde está hecho, cómo lo pagamos y las opciones que tengamos. Si vamos a sobrevivir a esto, según explica la periodista, deberíamos reinventar completamente nuestro sistema global de alimentos para adaptarlo al cambio climático.

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En sus palabras: “el cambio climático se está transformando en algo que podemos saborear”

Pero, ¿cómo afectará esto a la persona común? ¿Podemos confiar en que la tecnología y la ingeniería humana nos podrán salvar? ¿Cómo serán nuestras dietas dentro de 5, 10 o 20 años?

Para conocer en profundidad los detalles de la investigación de Little, Sean Illing, periodista de Vox, entrevistó a la experta en busca de respuestas.

¿Está nuestro sistema global de producción de alimentos listo para enfrentar a los desafíos del cambio climático?

Little afirma que “Sí y no”.

“La gran paradoja de nuestro futuro es que está este declive de la tierra trabajable en una mano, y en la otra una población que no deja de crecer”, afirma la periodista.

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El IPCC ha reportado que el ha reportado que el planeta, de acuerdo a las tendencias actuales, alcanzará un límite de calentamiento global más allá del que permita a la agricultura como la conocemos sostener a la humanidad.

Pero también tenemos que recordar que esta narrativa de “nos estamos quedando sin comida” es tan vieja como la civilización misma.

Durante miles de años, han habido predicciones de humanos consumiendo todos sus recursos, y durante milenios, hemos encontrado formas de adaptarnos y sobrevivir. La situación es más complicada que nunca hoy en día, pero el potencial para generar soluciones también es más grande.

¿Cuál es dicho límite, y que tan cerca estamos de alcanzarlo?

El IPCC estima que ocurrirá a mitad de siglo, así que estamos a unos 30 años de eso.

Pero las disrupciones en los suministros de comida ya son evidentes en casi todos lados. En la actualidad, los agricultores de soya y maíz en el medio oeste de los Estados Unidos, por ejemplo, no pueden plantar sus granos, debido a que tormentas masiva han causado que sus campos se inunden.

En años y meses recientes, eventos de clima extremo han dañado o destruído plantaciones de aceitunas en Italia, viñedos en Francia, cítricos y duraznos en Florida y Georgia, paltas en México, además de café y cacao en docenas de naciones latinoamericanas.

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Muchos de estos problemas parecen distantes ¿Cómo nos afectará esto en un tiempo?

Los efectos de corto plazo parecen ser minúsculos, pero podrían volverse mucho más preocupantes a la mitad de este siglo.

Si vives en India o China o en partes del Medio Este y sudeste de África, los desafíos de sequía, inundaciones, y estaciones cambiantes podrían desencadenar en una terrible hambruna.

Actualmente hay decenas de millones de personas en al menos media docena de países agricultores que se están enfrentando a una futura hambruna.

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¿Qué alimentos podríamos perder?

Los alimentos más vulberables al clima son aquellos que necesitan condiciones específicas para crecer, tales como el café, los viñedos, las aceitunas, los berries, los cítricos y las frutas duras.

Además de estos se encuentran aquellos que necesitan grandes cantidades de agua, como las almendras, las paltas y la alfalfa para alimentar al ganado.

¿Podría salvarnos la tecnología e ingeniería humana?

La tecnología por si misma no puede salvarnos, pero puede que las aplicaciones de esta pueda ser nuestro salvavidas.

Little lo afirma en su libro: “La ignorancia y la ingeniería humana nos puso en este aprieto; quizás la tecnología y el buen juicio nos puedan sacar de este“.

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