Por Andrea Moreno Espinosa

6 de agosto de 1945, 8.15 AM y tal como muestra este reloj paralizado por el momento del ataque: Estados Unidos dejaba caer su “poder” con una bomba que marcaría un antes y un después. La detonación de un ataque nuclear en Hiroshima que acabó con la vida de más de 140.000 personas.

A 75 años de una tragedia que enlutó al mundo, el lugar significa un espacio de recogimiento, centro turístico y punto de homenajes.  Hoy resalta un plan que tuvo como protagonistas a 160 árboles que han sobrevivido en estas siete décadas. Sus semillas han sido repartidas en distintos puntos del mundo, incluido Valdivia.

El proyecto está a cargo de Green Legacy Hiroshima o Legado Verde de Hiroshima, una iniciativa cofundada por el Instituto de Naciones Unidas para la Formación Profesional y la Investigación (UNITAR), en conjunto con Asian Network of Tru, con el objetivo dicen que el dolor no pase al olvido.

Esos árboles son denominados en Japón como “Hibaku Jumoku“, o árboles que sobrevivieron a la bomba nuclear. (Hibaku significa afectado por la bomba, y jumoku árbol). Pieza milenaria que ya está presente en nuestro país.

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Se trata de tres especies que se encuentran en el invernadero de la Universidad Austral y que tras su desarrollo, serán trasladadas al jardín botánico.

Quien está a cargo del proyecto en nuestro país, es Mylthon Jiménez, doctor en Ciencias Biológicas y Ecólogo funcional vegetal, profesor asociado del Instituto de Cs. Ambientales y Evolutivas, de la Facultad de Ciencias de la Universidad Austral de Chile y también director del Jardín Botánico de la U. Austral, quien conversó con Futuro360.

“Conocimos esta iniciativa en 2012, fuimos contactados por una voluntaria de Green Legacy Hiroshima, quien estuvo en Chile par de años antes. Conocía el jardín botánico y cuando comienzan a buscar socios alrededor del mundo para enviar la semilla de los árboles, pensó en nosotros y nos puso en contacto. A finales de 2012 llegan las semillas a Valdivia”, dijo Jiménez.

Menciona además que, el proceso en un principio no fue nada fácil. Dice, Chile tiene restricciones fisosanitarias para el ingreso de plantas que son muy estrictas, por lo tanto no se podía sólo ingresar estas semillas.

“Finalmente recibimos mucha ayuda de Vicente Pinto, en ese tiempo, agregado de Agricultura de la embajada chilena de Japón. Él nos ayudó a gestionar un permiso especial, para su ingreso. Las semillas ingresaron, bajo ciertas restricciones, por lo tanto, hoy los árboles están legalmente confinados a la Universidad. Para hacer exposiciones, por ejemplo, necesitamos ese permiso especial y supervisión del SAG. Una vez que llegan el proceso fue interesante y bonito, un par de meses después una especie germinó y ya se tenía la primera planta. Sin embargo, la tercera especie demoró más de dos años en germinar, tiene que ver esta especie requiere pasar mucho tiempo bajo tierra, para ser estimulado y generar una planta. Estábamos un poco asustados, pero finalmente resultó”, afirmó Jiménez.

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De Hiroshima a Valdivia

Es la zona sur de Chile, el lugar elegido para la simbólica plantación, hace ya casi ocho años. Para entender los factores, Gabriela Saldías, académica escuela de Arquitectura y Paisaje, UCEN conversó con Futuro 360 y explicó que “la ciudad de Valdivia, es un excelente lugar porque asemeja más las condiciones naturales de adonde proviene la especie.

“Es un árbol muy antiguo que tiene mucho valor, por la antigüedad, se han encontrado fósiles que tienen millones de años y, por lo mismo, se cuida de forma especial. De crecimiento lento, de estructura piramidal, muy bonito. Un follaje muy llamativo durante el otoño, especialmente por su color amarillo dorado y las hojas en forma de abanico. Una de las características de la especie es que es Doiko, eso significa que hay plantas hembras y machos. Son las hembras producen los frutos. El caso de estudio sobreviviente a Hiroshima es justamente un árbol hembra que está produciendo toda esa cantidad de frutos durante el otoño se colectan”, afirmó Saldías.

En relación a la importancia, Jiménez cree que va en el mensaje que estas plantas buscan transmitir. “La idea de Green Legacy Hiroshima, es básicamente enviar estas semillas a distintos países como un símbolo que transmite un mensaje paz y concientización sobre uso de armas atómicas y el horror que significa la guerra. Básicamente es recibir estas semillas es un mensaje de amor de un pueblo muy lejano a nosotros. En ese contexto ha sido para el equipo un desafío transmitir el menaje que se nos ha encomendado y, por lo tanto, en cada una de las exposiciones relacionadas a las semillas es generar básicamente empatía y respeto por la vida humana”, concluyó Mylthon.

Si bien, por ahora no está considerado transportarlos a otro lugar que no sea el jardín botánico, al ingresar con el permiso especial ya mencionado, están confinados a la Universidad Austral, deben mantenerse en el campus. Pero evalúan, sólo en el caso de contemplar con todos los permisos, dicen ojalá poder llevarlos a otras ciudades.

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