Las serpientes, la kreit y cobra china más específicamente, podrían ser la causa del coronavirus que ha gatillado una plaga de infecciones respiratorias mortales en China y el resto del mundo.

La kreit de muchas bandas (Bungarus multicinctus), también conocida como kreit taiwanés o china, es una especie altamente venenosa de serpiente elápida que se encuentra en la mayor parte de China sur o central y el Sudeste Asiático.

La enfermedad fue reportada por primera vez a finales de diciembre de 2019 en Wuhan, un gran centro urbano ubicado al centro del gigante asiático, y se esparcido rápidamente. Desde entonces, turistas provenientes de la ciudad han propagado la enfermedad por el mundo.

Usando muestras de un virus aislado, científicos chinos determinaron el código genético de la enfermedad y utilizaron microscopios para fotografiarlo. El patógeno se encuentra en la misma familia que el SARS y el MERS, los cuales han matado a cientos de personas a lo largo de los últimos 17 años. La Organización Mundial de la Salud (OMS) llamó a éste nuevo coronavirus 2019-nCoV.

¿Qué es un coronavirus?

El nombre de éste virus proviene de su forma, la cual se asemeja a la corona del sol en las imágenes tomadas con microscopios de electrones.

Los coronavirus se transmiten principalmente a través del aire y atacan principalmente al sistema respiratorio superior y el tracto gastrointestinal de mamíferos y aves. Aunque gran parte de éste grupo de patógenos causa síntomas parecidos a los del catarro común, el SARS o el MERS pueden infectar los tractos respiratorios inferiores y superiores y causar graves complicaciones en humanos.

El 2019-nCoV produce síntomas similares a los de sus pares más poderosos. Las personas infectadas con estos virus sufren una respuesta inflamatoria severa.

Desafortunadamente, no existe ningún antiviral o vacuna aprobada para el tratamiento de éstas infecciones. Ahora, se tiene una mejor comprensión del ciclo de vida del 2019-nCoV, incluyendo la fuente del patógeno, cómo se transmite y cómo se replica.

Transmisión Zoonótica

El SARS y el MERS están clasificados como enfermedades zoonóticas, lo que significa que los primeros pacientes infectados se contagiaron con éstos virus gracias a un contacto directo con animales. Esto fue posible gracias a que el patógeno mutó al interior de su huésped animal, adquiriendo características que le permitieron propagarse hacia los humanos.

Estudios de campo revelaron que la fuente original de las cepas más poderosas de coronavirus son los murciélagos, los paguma (un mamífero nativo de Asia y África), y los camellos.

En el caso del brote del 2019-nCoV, reportes afirman que la mayor parte de los pacientes hospitalizados eran trabajadores o clientes de un mercado local de productos marinos, el cual también vendía carnes procesadas y animales vivos para el consumo tales como aves de corral, burros, ovejas, cerdos, camellos, zorros, tejones, ratas del bambú, erizo y reptiles.

Sin embargo, ya que nadie ha hallado coronavirus en animales acuáticos, es posible que la cepa se originara de otras especies vendidas en ese mercado.

La hipótesis de que el coronavirus saltara de animal en animal en dicho lugar es fuertemente apoyada por una nueva publicación del Journal Medical Virology. Los científicos condujeron un análisis y compararon las secuencias genéticas del 2019-nCoV y todos los otros coronavirus.

El estudio genético del patógeno reveló que es más cercano al SARS, especie que es propagada por dos tipos de murciélagos, sugiriendo inicialmente que el virus se esparció a través de éste animal.

Aunque tras realizar un informe más detallado, al analizar la secuencia los investigadores aseguran que el 2019-nCoV proviene de las serpientes. En la naturaleza, éstos reptiles cazan murciélagos. Los reportes indican que en el Mercado de Productos Marinos Wuhan Huanan se vendían éstos animales para su consumo.

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