Este martes la Organización Meteorológica Mundial (OMM) dio a conocer la noticia de que el agujero en la capa de ozono sobre la Antártida es uno de los más grandes de los últimos 15 años.

Esta capa corresponde a la zona de la estratosfera que posee altas concentraciones de ozono. Su importancia radica en que absorbe y nos protege de la radiación ultravioleta.

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El agujero de ozono normalmente crece sobre la Antártida cada septiembre y octubre. En esta oportunidad alcanzó este gran tamaño tan solo un año después de que los científicos registraran su porte más pequeño desde que fue descubierto.

Desde la OMM señalan que este 2020 creció rápidamente desde mediados de agosto, llegando a medir alrededor de 24 millones de kilómetros cuando alcanzó su punto máximo a principios de este mes. Posteriormente se redujo hasta cubrir casi por completo al continente antártico.

El agujero de ozono de 2020 se parece al de 2018, que también fue un agujero bastante grande, y definitivamente está en la parte superior del paquete de los últimos quince años más o menos “, sostuvo el director del Servicio de Monitoreo Atmosférico de Copernicus, Vincent-Henri Peuch.

Esta reducción se debe a las temperaturas en la estratosfera, ya que las nubes estratosféricas polares que tienen un papel importante en la destrucción química del ozono, solo se generan a temperaturas inferiores a -78 °C. Los cristales de hielo en las nubes reaccionan con compuestos en la atmósfera pudiendo destruir rápidamente el ozono cuando se exponen a la luz solar.

Peuch recalcó que estos datos confirman la necesidad de seguir aplicando el Protocolo de Montreal de 1987, el cual prohibió la emisión de sustancias químicas como los clorofluorocarbonos o CFC, los que agotan esta capa tan importante para los seres humanos.

El defensor de la capa de ozono

Junto a estas alarmantes cifras, durante esta semana se dio a conocer el fallecimiento del científico mexicano Mario Molina, quien recibió el premio Nobel de Química en el año 1995 por su trabajo sobre la amenaza a la capa de ozono que representan los clorofluorocarbonos (CFC).

Molina dedicó su carrera a generar conciencia sobre esta temática y los efectos destructivos que los CFC tan usados en las latas de aerosol producen.

Es uno de los contribuyentes más importantes a la protección climática en la historia del mundo“, sostuvo Paul Bledsoe, ex asesor climático en la Casa Blanca durante el mandato del ex presidente Bill Clinton, quien trabajó con Molina en numerosas oportunidades, según consigna Science Magazine.

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