Por Andrea Moreno Espinosa
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Gabriela Mistral recitó “el agua es ágil y sin objeto propio”. Una oda al recurso hídrico. Escaso por estos tiempos, poer que gracias a las precipitaciones ha dado buenas noticias, frente a lugares que parecían casi desiertos.

Es el caso del Parque Nacional Radal Siete tazas, área natural protegida, ubicada en la comuna de Molina, Provincia de Curicó, Región del Maule. Un sector en el que sorpresivamente, reapareció con un gran flujo de agua.

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Jadille Mussa, académica de la Escuela de Arquitectura y Paisaje, de la Universidad Central nos cuenta que con el terremoto del 2010, se registró el primer impacto geomorfológico en el Parque. El caudal del Salto “La Leona”  sencillamente desapareció. 

“Una sequía que lleva más de siete años en la zona, provocó la diminucióndel Río Claro, comprometiendo pozas del sector. Éste fue cerrado en la temporada de verano de este año, por verse afectado tanto por la falta de agua como por destructivos incendios, generando daños en la flora y fauna de la zona. Por este motivo, las lluvias son beneficiosas para recambiar el agua de las pozas existentes y renovar la flora que se vió dañada”, asegura Mussa.

CONAF indica que a la fecha han caído 550 milímetros de agua caída, superando en unos 100 mm. el promedio de los últimos cinco años.

Por ahora vuelve el agua, pero no los turistas

Si bien, el parque está cerrado a todo público, las autoridades ahora deben evaluar junto a estas nuevas condiciones, una eventual reapertura. En 2019, hubo una caída cercana al 25% del agua en la zona más alta de la cordillera, la principal fuente hídrica del parque.

“Si no hay cambios muy violentos en la temperatura, podría mantenerse por todo este año. En especial, que los cambios suaves entre las estaciones ya no son tan como antes, donde es más común una primavera que más parece verano y muy largo y luego un invierno muy corto. Gracias a los menores índices de calentamiento global experimentados, han permitido que las nubes cargadas de agua, precipiten en la zona central y aumenten las posibilidades de revertir, al menos el desabastecimiento de las cuencas hidrográficas”, asegura Mussa.

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Es necesario también que se recarguen los acuíferos y las napas subterráneas, que podrían ayudar a la cuenca del río Claro, uno que alimenta al Salto La Leona. Sin embargo, es probable que para verano se registren nuevos incendios comprometiendo la vida del lugar, y también al propio río Claro.

Tras la lluvia, se espera se pueda acumular nieve en los sectores altos, que es el reservorio de los meses de verano, asegura CONAF. Situación que es fundamental para la sobrevivencia de especies y también para seguir disfrutando de asombrosas postales. 

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