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(CNN) — ¿Qué tienen en común las televisiones viejas, las señales de tráfico, los cascos de moto, las tablas de windsurf y los árboles de Navidad? Todos ellos fueron atrapados flotando en el canal Westerdok de Ámsterdam por una cortina de burbujas.

La “Bubble Barrier” o “barrera de burbujas” se desarrolló como una forma sencilla de detener la contaminación por plástico que fluye desde los canales al océano. Un compresor envía aire a través de un tubo, creando una corriente de burbujas que atrapa residuos y los conduce a un sistema de captación.

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Según Philip Ehrhorn, cofundador y director de tecnología de The Great Bubble Barrier, la empresa social neerlandesa creadora del sistema, este innovador método atrapa el 86% de la basura que, de otro modo, iría a parar al río IJssel y al Mar del Norte.

A petición del municipio de Ámsterdam y la autoridad del agua de la región, la barrera se instaló en octubre de 2019 en menos de cinco horas. Según Ehrhorn, la idea es atrapar el plástico sin tener una barrera física como una red que bloquee el río, lo que podría perturbar la vida acuática o el transporte marítimo.

Para minimizar el ruido, el compresor está situado a 50 metros de la barrera, en un contenedor de transporte reutilizado, y funciona con energía renovable. Ehrhorn aclaró que el sistema de captación solo retiene objetos de 10 milímetros o más.

Asimismo, añadió que pequeñas especies acuáticas pueden quedar atrapadas en la corriente de la cortina de burbujas, pero con el tiempo pueden pasar a través del sistema de captación. Actualmente, un tercero independiente está evaluando el movimiento de los peces alrededor de la barrera.

“Como un jacuzzi”

Ehrhorn ideó por primera vez la “Bubble Barrier” cuando pasó un semestre en Australia estudiando ingeniería medioambiental. En una planta de tratamiento de aguas residuales, vio cómo se utilizaban las burbujas de oxígeno para descomponer la materia orgánica.

Era como un jacuzzi (…) Y lo que observé es que parte del plástico que la gente había tirado por el retrete se acumulaba en una esquina”, afirmó. Esta observación dio pie a su tesis y, posteriormente, a la tecnología que hay detrás de la “Bubble Barrier”.

Sin que Ehrhorn lo supiera, tres mujeres de los Países Bajos estaban trabajando en la misma idea en Ámsterdam. Anne Marieke Eveleens, Saskia Studer y Francis Zoet estaban en un bar discutiendo sobre la contaminación plástica cuando observaron las burbujas en sus vasos y les llegó la inspiración.

Por casualidad, un amigo de Ehrhorn vio su video de presentación para un concurso en el que se pedían soluciones para eliminar el plástico del medio ambiente. “Conectamos y descubrimos que teníamos la misma visión y misión”, recordó el experto alemán.

El problema del plástico

Se cree que hasta el 80% del plástico de los océanos procede de los ríos y las costas. Según Ehrhorn, gran parte del plástico del canal Westerdok de Ámsterdam procede de las bolsas de basura que los vecinos dejan fuera de sus casas. Si estas se rompen, el viento y la lluvia pueden arrastrar la basura al canal.

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En todo el mundo, 11 millones de toneladas de residuos plásticos llegan a los océanos cada año, donde pueden asfixiar y atrapar a algunas especies acuáticas. Los residuos plásticos de menos de cinco milímetros de longitud, conocidos como microplásticos, también pueden afectar a la vida marina.

Por el momento, el equipo de The Great Bubble Barrier trabaja con la autoridad del agua de Ámsterdam y la ONG Plastic Soup Foundation para analizar qué tipo de plástico se ha capturado e identificar sus fuentes y poder desarrollar nuevas políticas en torno a los residuos plásticos.

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