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Primero fueron peces en los usualmente putrefactos canales de Venecia, horas después comenzaron a viralizarse en redes sociales imágenes de jabalíes en Roma, delfines en puertos italianos y hasta cisnes adornaban el paisaje de un país devastado por el mortal del coronavirus.

La magia de Venecia, una ciudad de antología y romance por sus paseos en góndola, suele verse opacada para los turistas que visitan esta mítica urbe, pues esos mismos canales por donde navegan, que entregan lindas postales, suelen estar altamente contaminados por aguas servidas.

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Tras la cuarentena obligada estos días, debido al impacto de la pandemia en Italia, un efecto secundario inesperado emergió en sus paisajes. Bastaron sólo unos días de reducida actividad humana en sus puertos, canales y calles para que la vida animal retomara rápidamente esos espacios que por siglos le fueron negados.

Al principio, el escepticismo rodeaba las imágenes que fueron cada vez más, y agencias internacionales de noticias fueron validando algo a lo que algunos no daban crédito.

A medida que las calles de Italia las hacían lucir como pueblos fantasma, las aguas de canales y puertos se tornaron cristalinas y los peces se pueden ver a través de ellas.

Una cosa quedó demostrada en medio de la tragedia: la contaminación puede mitigarse con velocidad si se reduce drásticamente la actividad humana.

Ver peces en los canales de Venecia, delfines jugueteando en los puertos, jabalíes paseando por las calles es una imagen inédita en Italia, pero fue posible cuando se negó la entrada a turistas, se cerraron los comercios y se limitó el tránsito de residentes.

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De hecho, la ciudad italiana, conocida por sus canales, puentes y góndolas, está en riesgo de desaparecer debido al aumento del nivel del mar provocado por el cambio climático.

El medioambiente se vio beneficiado como un positivo efecto colateral de una pandemia que azota al país mediterráneo que rápidamente se convirtió en el segundo más afectado por el nuevo coronavirus, después de China, donde se originó el brote.

Precisamente, en China también se vieron los efectos favorables de una radical reducción de actividades. Imágenes satelitales muestran cómo en ambos países casi desaparecieron las emisiones contaminantes.

El puerto de Cagliari fue escenario de uno de estos inusuales avistamientos, dos delfines fueron captados nadando en aguas ahora cristalinas. El video publicado en YouTube esta semana,- que en tan sólo un par de días sumó más de 300 mil reproducciones- fue compartido en otras plataformas.

Otro evento reportado fue la aparición de jabalíes en las calles de Roma, pero éste no es tan inusual como el de sus compañeros acuáticos de la vida silvestre. Los jabalíes suelen aparecen en las calles de la capital italiana atraídos por los repletos contenedores de basura, un problema sanitario que en 2019 mantuvo en alerta la ciudad.

En poco tiempo, la naturaleza se ha encargado de demostrarle a la humanidad que es posible reducir su impacto negativo en los ecosistemas, y pone de relieve la urgencia de encontrar un equilibrio para convivir en un planeta que es de todos.

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