Los árboles como todos los seres vivos, poseen un ciclo de vida determinado. Desde que la semilla germina, la planta comienza su desarrollo y el árbol continúa su crecimiento hasta llegar a la etapa de madurez, que da paso a su deterioro y posterior muerte natural, cuyo tronco suele quedar en pie.

Pero ¿qué pasaría si te dijéramos que los árboles, aún muertos, siguen contribuyendo a la conservación de los ecosistemas? Un grupo de investigadores descubrió que son componentes valiosos del hábitat de especies silvestres.

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“Los árboles muertos y vivos están igualmente ocupados por vertebrados”, dice el estudio ‘Standing dead trees as indicators of vertebrate diversity: Bringing continuity to the ecological role of senescent trees in austral temperate forest’, publicado en la revista Ecological Indicators.

Esta investigación, realizada en los bosques templados de los parques nacionales Puyehue y Alerce Andino de la región de Los Lagos, reveló que no solo hay insectos descomponiendo la madera, sino que también aves como el chucao y mamíferos como monito de monte y roedores nativos.

Créditos: Ecological Indicators

“La madera muerta es un componente ecológico importante en el funcionamiento de los ecosistemas de bosques templados al proporcionar biodiversidad y regular las reservas de carbono y el ciclo de nutrientes para el establecimiento de plantas”, puntualizó el estudio.

Créditos: Ecological Indicators

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