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El 19 de octubre de 2017, el Lago Villarrica fue oficialmente declarado como “zona saturada”. El decreto se publicó en el Diario Oficial, y detalló la alta concentración de “clorofila a, transparencia y fósforo disuelto” existente en la zona. Posteriormente, el decreto supremo Nº39/2012, estableció la obligación del Estado para elaborar un plan de prevención y descontaminación a largo plazo.

Desde marzo hasta diciembre de 2018, funcionó una mesa técnica, encargada de establecer la procedencia de las emisiones contaminantes. Luego, fue reemplazada por un comité operativo y ampliado de norma, que sentó las bases para el Anteproyecto del Plan de Descontaminación del Lago Villarrica, publicado por Ministerio de Medio Ambiente el pasado ocho de junio.

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Según se lee en el documento, “los costos asociados a la implementación de éste ascienden a US$104,15 millones de dólares” y se dividen en un “16,54% de costos para el Estado y un 83,46% de costos para agentes privados”. En cuanto a los beneficios por su implementación, “superan en 18,18 veces a los costos, alcanzando un beneficio total neto estimado en US$1.789 millones”.

Las medidas para el primer plan de este tipo en nuestro país contemplan:

  • El control de emisiones y fiscalización de fuentes puntuales, como la piscicultura.
  • La construcción de nuevas plantas para el tratamiento de agua servidas.
  • El control de emisiones y fiscalización de fuentes difusas, como las viviendas sin alcantarillado.
  • La reforestación y restauración dentro de la zona saturada.
  • La compensación de emisiones para proyectos nuevos en la zona y modificación de los vigentes.
  • Un plan operacional para la gestión de florecimiento de algas.
  • Un programa de involucramiento ciudadano
  • Una consulta pública en la que cualquier persona “podrá formular observaciones al anteproyecto”. El proceso tendrá vigencia tras el término del estado de excepción*.

La evaluación de los expertos

El investigador del Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad (CAPES UC) y profesor asociado de la Facultad de Ingeniería y Ciencias de la Universidad Adolfo Ibáñez, Juan Pablo Pavissich, expresa a Desafío Tierra que una de las fortalezas del plan es abordar tanto fuentes de contaminación puntuales (piscicultura), como difusas (domicilios sin alcantarillado y suelos). En el caso de las fuentes difusas, es muy importante para el sector ya que “se implementará un sistema de alcantarillado, que permitirá recolectar las aguas residuales hacia plantas de tratamiento de aguas servidas, y se espera la construcción de nuevas plantas”.

En cuanto a los puntos débiles, considera que hubiera sido complementario una reducción en la contaminación por nitrógeno, “ya que el lago tiene antecedentes de saturación por este tipo de contaminante”. Puntualiza que el plan se centra principalmente en fósforo, “y veo una limitación en que solo presente incentivos relacionados a la reducción en su uso y para su tratamiento, y no asociados a su recuperación y reciclaje”, explica Pavissich.

El Doctor en Ingeniería Civil y Ambiental, considera que otra desventaja importante, es que el plan tiene un plazo de 15 años para estar ejecutado. “Creo que distintos incentivos económicos y tecnológicos podrían haber reducido el horizonte a 10 años. Esto ya que del orden del 80% de la inversión recae en el sector privado”.

¿Qué dicen los vecinos?

El Movimiento Ciudadano Aguas Libres Villarrica, considera que el Anteproyecto del Plan de Descontaminación es “impreciso”. La vocera de la agrupación, Isabel Saravia, asegura que “no establece funciones ni responsabilidades claras, no hay calendarización ni prioridades y no da cuenta de la urgencia que este plan requiere”.

Sobre sus deficiencias, considera que “no contempla medidas para evitar nuevas pisciculturas o aumento de producción de las existentes”. Añade que tampoco se regulan las nuevas inversiones inmobiliarias, “que son profundos contaminantes de la cuenca”. Y que “las regulaciones y restricciones a las que deberían someterse las emisiones de las Plantas de Tratamiento de Aguas Servidas son tratadas de manera lateral”, asegura Saravia.

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Como agrupación observan que la cuenca de Villarrica, “tiene su foco de desarrollo centrado en la actividad turística, especialmente en el Lago y el Volcán Villarrica.  La contaminación tiene un profundo impacto en todos aquellos que dependen de alguna manera del turismo”. Su vocera concluye, que la polución en el lugar, “afecta significativamente la calidad de vida, la potencialidad turística y el buen vivir del territorio”.

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