Crédito: Mark Garlick (representación)

(CNN) – Diminutas partículas recuperadas de la cima de una montaña en la Antártida son pistas de que un meteorito de más de 90 metros de ancho explotó en el cielo hace 430 mil años, enviando una bola de fuego de material extraterrestre vaporizado a la superficie helada, según un nuevo estudio.

Se cree que tales “explosiones de aire” ocurren con más frecuencia que la caída de meteoros o asteroides de mayores dimensiones las cuales dejan cráteres en el suelo. Sin embargo, identificar estas rocas espaciales es mucho más difícil porque dejan pocos rastros en el registro geológico.

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“Los asteroides deben ser lo suficientemente masivos para atravesar la atmósfera y alcanzar el suelo con la velocidad suficiente para formar un cráter de impacto. Los objetos más pequeños (…) explotan en la atmósfera“, sostuvo Mark Boslough, experto de la Universidad de Nuevo México, quien no participó en la investigación.

Matthias van Ginneken, investigador de la Universidad de Kent, recogió las 17 partículas de color negro oscuro, todas de menos de 1 milímetro e invisibles a simple vista, durante una expedición a las montañas Sør Rondane, Queen Maud Tierra, en la Antártida, donde tiene su sede la estación belga Princess Elisabeth Antarctica.

“Algunas de las partícula parecían estar pegadas, lo que tendría que haber sucedido cuando estaban fundidos. Esto implica que muchos de ellos interactuaron entre sí cuando estaban a una temperatura muy alta. Una forma sensata de explicar esto fue un gran impacto“, sostuvo van Ginneken, autor principal del estudio publicado en la revista Science Advances.

Gran impacto

Él y un equipo de científicos internacionales pudieron reconstruir lo que sucedió cuando el antiguo meteorito entró en la atmósfera de la Tierra al analizar las partículas microscópicas. Su química y alto contenido de níquel sugirieron que se originaron en el espacio exterior.

Los investigadores los compararon con partículas similares encontradas en dos núcleos de hielo, que sirven como archivos de condiciones geológicas pasadas. El modelado numérico que analiza la distribución y densidad de las partículas sugirió que el meteorito habría tenido entre 100 metros y 150 metros de ancho.

Si bien la roca espacial no creó un cráter, habría causado estragos en el suelo. “Fue un impacto de aterrizaje. Como una explosión en la atmósfera que está creando esta nube de gas muy caliente que viajó rápidamente hacia el suelo”, explicó van Ginneken.

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El experto recalcó que, si un meteorito como ese tuviera lugar sobre un área densamente poblada, resultaría en millones de víctimas y daños severos en distancias de hasta cientos de kilómetros. Hay relatos de testigos de dos explosiones de aire más pequeñas y recientes, aunque en ambos casos ninguna bola de fuego hizo contacto con la superficie de la Tierra.

Un asteroide entró en la atmósfera terrestre sobre Chelyabinsk, Rusia, en 2013. La roca explotó en el aire y generó un brillo mayor que el del sol. El asteroide dañó más de 7 mil edificios e hirió a cerca de mil personas. La onda expansiva rompió ventanas a 58 millas de distancia. No había sido detectado porque el asteroide venía de la misma dirección y trayectoria que el sol.

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