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El contacto con otras personas, sean familiares o amigos, es lo primero que pierde un paciente de COVID-19 cuando es hospitalizado. Incluso con el personal médico la relación es limitada debido a la virulencia de la enfermedad.

Para resolver esto, llega el primer robot social chileno se sumará a la primera línea clínica frente al coronavirus. Fue bautizado como Pudú y forma parte de la tecnología nacional que servirá como asistente y comunicación de quienes luchan por su vida.

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Su tarea es simple pero crucial, este robot asiste, comunica y acompaña a los pacientes. Su labor será en las unidades críticas donde el aislamiento es total.

Autóctono, silencioso y amigable. Pudú es el primer robot social hecho en Chile. Uno que se convertirá en doctor, enfermero, asistente y, sobre todo, en un amigo para quienes sean hospitalizados por COVID-19.

A través del robot se establece una comunicación entre el paciente y su familia o algún personal médico“, dijo el doctor Javier Ruiz del Solar, académico del Departamento Ingeniería Eléctrica de la FCFM en la Universidad de Chile.



Pudú fue creado a fines de 2019, inicialmente bajo el nombre de Jaime. Un robot casero, destinado a cumplir y asistir en tareas básicas. Pero con la pandemia se reinventó, y en menos de tres semanas, fue adaptado para integrarse a la primera línea y asistir a pacientes graves, transformándose en un puente de comunicación.

Ese robot, nosotros lo adaptamos para poder comunicar a pacientes que estén incomunicados por efectos del COVID y necesiten poder conversar con sus familias o también con el personal médico”, agregó el académico.

“Tenía los requerimientos que yo necesitaba. Que pudiese deambular por los dispositivos, que no fuese de gran envergadura ni tampoco con mucho detalle, porque también tenemos que pensar que este es un dispositivo clínico“, señaló Verónica Vargas-Araya, psicointensivista del Hospital Clínico de la Universidad de Chile.

Su usabilidad, desplazamiento y asistencia oportuna fue puesta a prueba en el Hospital Clínico de la Universidad de Chile. Superó esa etapa, pero también se comprobó su aporte para quienes están completamente aislados.

“Cumple una función extremadamente primordial que es el contacto humano. A través de este insumo tecnológico estamos devolviendo la humanización del contacto“, indicó la psicointensivista.

De hecho, un 40% de los recuperados críticos por el virus desarrolla ansiedad, otro 40% depresión y un 20% queda con estrés post traumático. Allí, Pudú no solo ayuda a los contagiados, también al personal médico. El próximo lunes inicia sus labores y dentro de poco, lo harán sus dos “hermanos”, otros robots que se sumarán a la misma tarea.

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De aquí a tres semanas, vamos a tener a tres robots realizando estas tareas. Tres Pudú. Dos en el Hospital Clínico de la Universidad de Chile y uno en el Hospital San Juan de Dios“, informó Ruiz del Solar.

Opera bajo telecomando y es sencillo de sanitizar. Una demostración de cómo la ciencia chilena responde a la crisis, esta vez de la mano de la inteligencia artificial. Pudú será un acompañante ideal para la primera línea de combate al coronavirus.

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