(CNN) – El primer brote de COVID-19 registrado en Corea del Norte es la “mayor confusión” que ha sufrido el país desde su fundación hace más de 70 años, según su líder Kim Jong Un. La aislada y empobrecida nación se esfuerza por frenar la propagación de un virus altamente transmisible que corre el riesgo de causar una gran crisis humanitaria.

Corea del Norte informó este viernes de 21 muertes más y 174.440 nuevos “casos de fiebre”, según el medio de comunicación estatal KCNA, aunque no especificó cuántas de las muertes y casos estaban relacionados con el COVID-19, probablemente debido a la capacidad extremadamente limitada de pruebas del país.

El creciente número de muertes y el aumento de los “casos de fiebre” se producen después de que Corea del Norte dijera este jueves que había identificado su primer caso de COVID-19, un hecho alarmante para un país con uno de los sistemas de salud pública más frágiles del mundo y una población, en gran medida, no vacunada.

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Sin embargo, dada la opacidad del régimen y el aislamiento del país con respecto al mundo —una tendencia que no ha hecho más que agravarse desde la pandemia—, resulta extremadamente difícil evaluar la situación real sobre el terreno.

Los diplomáticos y cooperantes extranjeros huyeron en masa de Corea del Norte en 2021 debido a la escasez de bienes y a las restricciones “sin precedentes” en la vida cotidiana, lo que hace aún más imposible obtener información del país si no es a través de los medios de comunicación estatales oficiales.

Pero los informes de los medios de comunicación estatales norcoreanos han sido confusos y muchas preguntas importantes siguen sin respuesta, como la cobertura de vacunas del país y el impacto del confinamiento en la vida de sus 25 millones de habitantes.

Esto es lo que sabemos y lo que no sabemos sobre el brote:

¿Cómo surgió el brote?

Las autoridades norcoreanas no han anunciado la causa del brote.

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Las fronteras de Corea del Norte están fuertemente selladas desde enero de 2020 para mantener a raya el virus, lo que hace que la llamada “nación ermitaña” esté aún más aislada del mundo. Incluso rechazó las invitaciones para enviar equipos a competir en los Juegos Olímpicos de Tokio y Pekín, alegando la amenaza del COVID-19.

Y cuando empezaron a aparecer nuevas variantes, intensificó esos esfuerzos, cortando casi todo el comercio con China —el mayor socio comercial del país y el sustento económico del régimen de Kim— con una caída del 99 % de las importaciones desde Pekín entre septiembre y octubre de 2020.

Todavía no está claro cómo el virus se deslizó a través de las fronteras del país, fuertemente selladas.

Cuando la KCNA informó este jueves sobre la primera identificación de COVID-19 en el país, ni siquiera especificó cuántos infectados habían desertado. Se limitó a decir que las muestras recogidas de un grupo de personas con fiebre el 8 de mayo habían dado positivo en ómicron, una variante altamente contagiosa.

Este viernes, la KCNA informaba de que el jueves se habían registrado 18.000 nuevos “casos de fiebre” y seis muertes, incluida una que dio positivo a la subvariante BA.2 de ómicron.

“Una fiebre cuya causa no ha podido ser identificada se ha extendido explosivamente por todo el país desde finales de abril”, decía el periódico. “Hasta ahora, 187.800 personas están aisladas”.

Este sábado, la KCNA dijo que un total de 524.440 personas habían reportado síntomas de “fiebre” entre finales de abril y el 13 de mayo. Entre ellas, 280.810 personas seguían siendo tratadas en cuarentena, mientras que el resto se había recuperado.

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¿Puede Corea del Norte hacer frente a un brote a gran escala?

Un brote de COVID-19 podría resultar desastroso para Corea del Norte. Es poco probable que la deteriorada infraestructura sanitaria del país y la falta de equipos de análisis estén a la altura de la tarea de tratar a un gran número de pacientes con una enfermedad altamente infecciosa.

La falta de transparencia y la falta de voluntad de Corea del Norte para compartir información también suponen un reto.

Corea del Norte nunca ha reconocido formalmente cuántos murieron durante una devastadora hambruna en la década de 1990 que, según los expertos, llegó a matar a 2 millones de personas. Los que huyeron del país en aquella época compartieron historias horribles de muerte y supervivencia, y de un país sumido en el caos.

“Corea del Norte tiene un suministro tan limitado de medicamentos básicos que los funcionarios de salud pública deben centrarse en la medicina preventiva. Estarían mal equipados para hacer frente a cualquier tipo de epidemia”, dijo a CNN Jean Lee, director del Centro de la Fundación Hyundai Motor-Korea para la Historia de Corea en el Centro Woodrow Wilson, con sede en Washington, al comienzo de la pandemia.

Los médicos que han desertado en los últimos años suelen hablar de las malas condiciones de trabajo y de la escasez de todo tipo de productos, desde medicamentos hasta suministros sanitarios básicos.

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Choi Jung-hun, un antiguo médico de Corea del Norte que huyó del país en 2011, dijo que cuando ayudaba a combatir un brote de sarampión entre 2006 y 2007, Corea del Norte no contaba con los recursos necesarios para hacer funcionar instalaciones de cuarentena y aislamiento las 24 horas del día.

Recordó que tras identificar casos sospechosos, los manuales médicos decían que los pacientes debían ser trasladados a un hospital o a un centro de cuarentena para su control.

El problema en Corea del Norte es que no se cumplen los manuales. Cuando no había suficiente comida para la gente en los hospitales y en las instalaciones de cuarentena, la gente se escapaba para buscar comida”, dijo Choi durante una entrevista con CNN en 2020.

¿Cómo ha respondido Corea del Norte hasta ahora?

Los medios de comunicación estatales norcoreanos declararon la situación como una “gran emergencia nacional” al admitir el primer contagio oficial de COVID-19.

Este jueves, Kim decretó el confinamiento de todas las ciudades y ordenó la puesta en cuarentena de “las personas con fiebre o síntomas anormales”; también ordenó la distribución de los suministros médicos que el gobierno había almacenado en caso de emergencia por COVID-19, según la KCNA.

Posteriormente, Kim presidió una reunión del poderoso politburó del país, que acordó aplicar las “máximas” medidas de emergencia contra la epidemia. Las medidas incluyen el aislamiento de las unidades de trabajo y la realización proactiva de chequeos médicos para encontrar y aislar a las personas con “fiebre y síntomas anormales”, informó el viernes la KCNA.

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“Se están tomando medidas prácticas para mantener la producción a un ritmo elevado en los principales sectores de la economía nacional y estabilizar al máximo la vida de la población”, dijo la KCNA.

Según la KCNA, el politburó criticó al sector antiepidémico del país por su “descuido, laxitud, irresponsabilidad e incompetencia”, diciendo que “no respondió con sensibilidad” al aumento de los casos de COVID-19 en todo el mundo, incluso en las regiones vecinas.

Un reportero del medio de comunicación estatal chino CGTN publicó el viernes un inusual vídeo desde Pyongyang en el que relata su experiencia sobre el terreno.

“Por lo que sabemos, no hay mucha gente en Pyongyang que haya sido vacunada, y las instalaciones médicas y de prevención de epidemias son escasas”, dijo el reportero Zang Qing en un post de Weibo.

“Debido a que la capital está confinada, la comida que tengo en casa solo alcanza para una semana. Todavía estamos esperando qué política anunciará el gobierno a continuación”.

En una reunión celebrada este sábado, Kim inspeccionó las medidas de emergencia contra la epidemia y los suministros médicos del país. También instó a los funcionarios norcoreanos a aprender de los “avanzados y ricos resultados de la cuarentena, y la experiencia que ya han logrado en su lucha contra esta maliciosa enfermedad infecciosa”, según la KCNA.

¿Qué pasa con la cobertura de vacunas en Corea del Norte?

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No se sabe si Corea del Norte ha importado alguna vacuna contra el coronavirus, a pesar de ser elegible para el programa mundial de intercambio de vacunas COVID-19, Covax.

Suponiendo que la mayoría de los norcoreanos no estén vacunados, un brote en el país —que tiene una capacidad de análisis limitada, una infraestructura médica inadecuada y que se ha aislado del mundo exterior— podría ser rápidamente mortal.

Cada vez son más los llamamientos a los dirigentes del país para que faciliten el acceso a las vacunas.

“No hay pruebas que demuestren que Corea del Norte tiene acceso a suficientes vacunas para proteger a su población de COVID-19. Sin embargo, ha rechazado millones de dosis de vacunas de AstraZeneca y Sinovac ofrecidas por el programa Covax dirigido por la OMS“, ha declarado el investigador de Amnistía Internacional sobre Asia Oriental, Boram Jang, en un comunicado.

“Con la primera noticia oficial de un brote de COVID-19 en el país, seguir por este camino podría costar muchas vidas y sería una negligencia desmedida en la defensa del derecho a la salud”.

En febrero, Covax redujo el número de dosis asignadas a Corea del Norte porque el país no pudo organizar ningún envío, según Reuters.

Un portavoz de Gavi, la Alianza para las Vacunas, dijo que Covax ha pasado a “asignar vacunas en función de las necesidades” y que “actualmente no ha comprometido ningún volumen” para Corea del Norte.

“En caso de que el país decida iniciar un programa de inmunización de COVID-19, las vacunas podrían estar disponibles en función de los criterios de los objetivos de Covax y de consideraciones técnicas para permitir que el país se ponga al día con los objetivos internacionales de inmunización”, dijo el portavoz.

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