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Se conocía y se estudiaba a este pequeño pez a finales de la década de 1960, pero no fue hasta 2003 cuando el científico italiano, Alessandro Cellerino, descubrió que el Nothobranchius furzeri o Killifish tenía consistentes similitudes con el proceso de envejecimiento de la mayoría de los vertebrados, incluido los humanos.

¿Cómo esta especie de la fauna acuática podría entregar claves sobre afecciones que aparecen en el ocaso de la vida? Un grupo de investigadores del Centro de Gerociencia, Metabolismo y Salud Mental en Chile se adentraron en esta investigación para entender cómo funcionan los procesos neurodegenerativos, como la enfermedad de Parkinson, y cómo intervenirlos.

Killifish.

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“A medida de que estos peces envejecen van perdiendo la coloración, disminuye su fertilidad, empiezan a tener una mayor predisposición a tener ciertos tipos de cánceres y alteraciones hepáticas, y también presentan un deterioro del sistema nervioso central, por lo cual todo eso hacía que el modelo sea interesante para este tipo de estudios”, detalló la investigadora principal, Janina Borgonovo en un comunicado.

Uno de los objetivos de esta serie de estudios, que realizan desde el Laboratorio de Estudios Ontogénicos de la Universidad de Chile, fue evaluar cómo las mutaciones asociadas a enfermedades humanas pueden afectar el desarrollo del sistema nervioso central.

“Pudimos observar que algunas variantes genéticas producían alteraciones tempranas en el desarrollo de determinados tipos neuronales durante la embriogénesis”, detalló la científica.

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Con posterioridad fue posible concluir que estas neuronas forman grupos discretos a lo largo del sistema nervioso central y presentan una organización similar a otros vertebrados, lo cual facilita la transferencia de sus resultados a vertebrados superiores como el ser humano.

Los investigadores descubrieron que este pez oriundo de Mozambique y Zimbabue, producía las llamadas neuronas dopaminérgicas, que se pierden de forma natural durante el Parkinson, lo que fue ratificado por otra investigación realizada en Japón.

El estudio de las enfermedades neurodegenerativas

Killifish.

Para el estudio de enfermedades neurodegenerativas se utiliza tradicionalmente en laboratorios a modelos murinos (ratas y ratones), drosophilas (moscas) y danio rerio (pez cebra).

Sin embargo, desde la perspectiva científica el killifish africano ofrece algunas ventajas que podrían mejorar y agilizar el entendimiento de afecciones asociadas al envejecimiento. Entre las características más atractivas destacan la relativamente corta esperanza de vida, de cuatro meses, con un envejecimiento acelerado.

Otras de las ventajas que poseen estos organismos es su alta tasa de reproducción, embriogénesis externa y la transparencia de los embriones.

Los peces, al igual que los otros vertebrados, poseen un sistema nervioso central constituido por cerebro y médula espinal y comparten muchos de los neurotransmisores presentes en los humanos. “Todas estas características facilitan tener una visión más cercana a lo que ocurre con el resto de los vertebrados, incluido los mamíferos”, dijo Borgonovo.

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