Joy Milne, una enfermera jubilada de Perth, una ciudad en el centro de Escocia, en Reino Unido, supo que su esposo Les padecía de Parkinson una década antes de que le diagnosticaran la enfermedad por un sutil cambio: su olor.

“Tenía un olor a humedad bastante desagradable, especialmente alrededor de los hombros y la parte posterior del cuello, y su piel definitivamente había cambiado”, señaló la mujer a BBC Mundo. Ella sólo se dio cuenta del vínculo entre el olor y la enfermedad degenerativa del sistema nervioso que se caracteriza por falta de coordinación y rigidez muscular en quienes la padecen, solo después de saber el diagnóstico de manera oficial.

Les, quien murió en 2015, junto a Joy conocieron a personas que tenían el mismo olor en un grupo de apoyo para pacientes con Parkinson en Reino Unido.

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Ahora, de manera inédita investigadores de la Universidad de Manchester, en colaboración con Milne, ha desarrollado una prueba de frote de piel que tendría una precisión del 95% en condiciones de laboratorio detectando si las personas padecen esta enfermedad.

Los investigadores, cuyos hallazgos fueron publicados en Journal of the American Chemical Society, analizaron el sebo, la sustancia aceitosa de la piel, recolectado con un hisopo de algodón en la espalda de los pacientes, un área que suele lavarse con menos frecuencia.

Usando espectrometría de masas, compararon a 79 personas con Parkinson con un grupo de control de 71 personas que no tenían la enfermedad. Él estudio arrojó más de 4.000 compuestos únicos en las muestras, de los cuales 500 eran diferentes entre las personas con Parkinson y el grupo que no tenía la enfermedad.

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“Esperamos que dentro de dos años podamos comenzar a examinar a personas en Manchester”, señaló la profesora Perdita Barran, quien dirigió la investigación.

No existe cura ni prueba diagnóstica definitiva, y los médicos diagnostican a los pacientes observando los síntomas. La condición puede causar una amplia variedad de síntomas que incluyen dificultad para caminar, hablar y temblores.

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