La definición tradicional para la palabra cyborg dice que “es un organismo al cual se le han agregado elementos exógenos con el fin de adaptarse a nuevos entornos”. Por lo mismo, según la antropóloga estadounidense Amber Case, todos los humanos ya somos cyborgs.

El término fue acuñado por los científicos norteamericanos Manfred E. Clynes y Nathan S. Kline en 1960 para referirse a un ser humano mejorado que podría sobrevivir en entornos extraterrestres. Pero fue gracias a la ciencia ficción, y a películas como Terminator, Blade Runner o RoboCop, que el término se popularizó.

Sin embargo, hoy la idea ya no parece tan lejana de la literatura o el cine. De hecho, es un tema que atañe nuestro día a día y, por lo mismo, será el principal hilo conductor del próximo Congreso del Futuro 2019.

Case, especialista en el estudio cyborg, explica cómo el ser humano se ha ido adaptando a las nuevas herramientas tecnológicas, transformándonos de “Homo Sappiens” a “Homo Connectus”.

“La idea primaria de la tecnología tiene que ver con crear una realidad expandida, con ampliar nuestra humanidad”, dice la también diseñadora de experiencias de usuario en una de sus charlas. En otras palabras, lo mismo que pasó con herramientas que nos ayudan a ampliar nuestras capacidades físicas como el martillo o inventos como la rueda, hoy lo hace la tecnología, pero con nuestras capacidades mentales.

“Los griegos tenían dos conceptos del tiempo”, agrega Case en una entrevista realizada el año 2017 al medio La Información.

“Uno era kronos y el otro kairós. Kronos es el tiempo lineal, el industrial. Es el tiempo de la tecnología, el beat perfecto o la interrupción del teléfono cuando estás tratando de hacer otra cosa. El tiempo kairós es tener una cena con los amigos, casarse, enamorarse, tener hijos, la creatividad, la humanidad, la cultura. Si cada vez tenemos más tiempo, kronos y menos kairós seremos menos innovadores, menos desordenados y tendremos menos sentido en la vida”, cuenta.

Cómo lograr ese equilibrio es el gran desafío. No solo desde el diseño de las experiencias de usuario, sino que también desde la manera en que aprendemos y nos educamos respecto a esta nueva conciencia de ser humanos.

“La tecnología es humana, la construimos nosotros. La tecnología no puede existir fuera de nosotros como un sistema perfecto, las matemáticas sí, pero a partir de ahí empieza todo a salir mal”, dice la antropóloga en la entrevista. “No es la tecnología la que nos hace más humanos, es que la buena tecnología amplifica nuestra humanidad, la mala tecnología nos la quita, nos fuerza a repetir todo mil veces para entender algo. La buena tecnología trabaja con nosotros, no fuera de nosotros; con nosotros, no contra nosotros”, afirma la norteamericana.

Información y segunda identidad

Respecto a la información que día a día llega a nuestros cerebros y a las identidades que construimos en las redes sociales, Case también tiene algo que decir. Expone que debemos empezar a presentarnos en nuestra vida digital, de la misma forma en que lo haríamos en nuestra vida analógica.

“Del mismo modo que uno cada día se levanta, se ducha y se viste, se tiene que aprender a hacer eso para el yo digital”, afirma. Algo fundamental para la vida de hoy, en especial cuando se es adolescente, ya que se debe lidiar con dos tipos de vida. “Y todos los que están entrando al mundo digital son adolescentes”, reflexiona Case en una de sus charlas Ted.

Su visión no sólo ordena y asiste a nuestras dudas respecto de nuestro “yo cyborg”, si no que dilucida asuntos en materias del tiempo y del espacio, haciéndonos reflexionar respecto a las alucinantes materias interdimensionales que, finalmente, nos vuelven humanos.

Amber Case presentará su charla magistral en Congreso Futuro 2019 el viernes 18 de enero a las 10:30 horas.

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