Por José Ferrada

Según un reciente análisis realizado por The Guardian, la crisis humanitaria más preocupante de la actualidad, el conflicto bélico de Gaza entre Israel y Palestina, estaría perjudicando considerablemente los esfuerzos de reducción de emisiones de gases de invernadero, agravando la actual crisis climática que está enfrentando el planeta. 

El informe asegura que durante los dos primeros meses de la Guerra de Gaza, las emisiones relacionadas con el calentamiento global liberadas fueron mayores a las huellas de carbono anuales de más de 20 de los países más vulnerables al cambio climático del mundo. 

En esa línea, el 99% de las 281.000 toneladas métricas de CO2 producidas en los 60 días posteriores al ataque de Hamas del pasado 7 de octubre de 2023, pueden ser atribuidas al bombardeo aéreo y la invasión terrestre de Israel sobre el territorio de Gaza. 

Las cifras fueron desprendidas de un estudio realizado por investigadores británicos y estadounidenses, las cuales se basan en solo algunas actividades altas en emisiones de carbono, por lo que es bastante probable que los números sean bastante menores al impacto real provocado por el conflicto bélico. Asimismo, el estudio afirma que la respuesta militar de Israel en los primeros 60 días de guerra, equivalen a quemar cerca de 150.000 toneladas de carbón. 

El análisis contempló emisiones de CO2 provocados por misiones aéreas, tanques, combustible empleado por otros vehículos y gases provocados por explosiones de bombas, artillería y cohetes. Finalmente, la mitad del CO2 producido puede ser atribuido a los aviones cargo enviados por Estados Unidos a enriquecer la ofensiva militar de Israel. 

“Toda crisis humanitaria es un desastre climático”

Al respecto Futuro 360 conversó con Alex Godoy, director del Centro de Investigación en Sustentabilidad y Gestión Estratégica de Recursos (CISGER) de la Universidad del Desarrollo y miembro del IPCC, Chile. Al respecto, el experto aseguró que si bien es difícil determinar un promedio de cuánto contamina un bombardeo, ya que el nivel de emisiones liberadas dependerá de la intensidad de los ataques, el estudio compartido por The Guardian consideró los gases liberados por los métodos de transporte bélicos involucrados en el conflicto de Gaza, por lo que la cifra es un redondeo bastante cercano a la realidad.

“El nivel de contaminación producido por un artefacto explosivo bélico dependerá del tipo, tamaño, envergadura y material de la bomba. Una bomba de racimo no es lo mismo que una de hidrógeno, o una de avión. Por lo tanto, el estimado tiene que ver con la cantidad total de explosivos liberados”, agregó Godoy.

Por otra parte, el experto agregó que la contaminación en efecto empeora por los métodos de transporte bélicos, ya que “ninguno es eléctrico. Todas las armas, y vehículos de transporte usados en las fuerzas armadas usan combustibles fósiles, y estamos muy lejos de alcanzar la electromovilidad en ese sentido“.

Finalmente, Godoy cerró asegurando que “toda crisis humanitaria siempre es un desastre climático, porque el empleo de armas tiene un impacto directo en el medioambiente. Obviamente, toda guerra conlleva la emisión de gases de efecto invernadero, ya que estas están relacionadas con la infraestructura bélica. Es lo mismo que cuando aumenta la economía, aumenta la economía, aumentan los bienes, aumentan la capacidad de compra, la gente compra más, se mueven más camiones, se mueven más barcos, se mueven más, es exactamente lo mismo“.

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