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El estado de la capa de ozono es el claro recordatorio de cómo la actividad humana puede afectar gravemente el ecosistema en que vivimos.

La capa de ozono se encuentra ubicada en la estratosfera inferior de la Tierra, a una altitud entre 15 y 35 kilómetros, y es la responsable de reflejar los rayos UV.

Como una forma de protegerla, hace unos años líderes mundiales firmaron el Protocolo de Montreal, uno que prohíbe el uso de CFC (clorofluorocarburos) que disuelve el ozono.

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Lamentablemente, debido al constante aumento de temperaturas del planeta, los fenómenos meteorológicos se han vuelto cada vez más regulares y extremos, provocando que los huracanes alcancen grandes categorías y los incendios forestales sean aún más difíciles de combatir debido a la gran sequía.

Científicos del MIT ya han manifestado que el humo de las erupciones volcánicas desencadena una reacción química que disuelve el ozono. Ahora, en su nuevo estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, describen que los incendios forestales tienen el mismo efecto.

El primer indicio que apuntó la investigación para este foco fue en marzo de 2020, luego que gran parte de Australia se viera afectada por un gran incendio forestal en el cual se quemaron más de 60 millones de acres y se expulsó a la atmósfera más de un millón de toneladas de partículas de humo.

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Posterior a ello, los datos satelitales mostraron que los niveles de dióxido de nitrógeno en la estratosfera disminuyeron significativamente, llegando a marcar un mínimo histórico en los 20 años de observaciones.

“El comportamiento que vimos, de más y más aerosoles y menos y menos dióxido de nitrógeno, tanto en el modelo como en los datos, es una huella digital fantástica. Es la primera vez que la ciencia ha establecido un mecanismo químico que vincula el humo de los incendios forestales con el agotamiento del ozono. Puede que solo sea un mecanismo químico entre varios, pero claramente está ahí”, detalló Susan Solomon, autora principal del estudio, en un comunicado.

Asimismo, estimaron que el humo agotó hasta un 1% de la columna de ozono. Dado que el agujero de ozono se está “curando” a un ritmo de 1% a 3% por década, este evento representa la cancelación efectiva de gran parte de este proceso en los últimos 10 años.

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