Por Juan Carlos Niebles

“¿IAHORA QUÉ HACEMOS?” es la gran pregunta que se ha planteado la edición 2024 del Congreso Futuro a la que fui invitado, junto a grandes expositores de distintas disciplinas y nacionalidades, a hablar sobre la lA: una tecnología transformadora para el beneficio de la humanidad.

De las muchas certezas que nos da la inteligencia artificial (IA) hoy, la que concita más acuerdo es que, ciertamente, estamos ante la presencia de lo que será el gran motor de la nueva transformación tecnológica que vivimos globalmente y que determinará nuestro futuro. Por eso ocurre que, además de las expectativas, la IA genere también muchas dudas, especialmente aquellas relacionadas con las capacidades productivas de los seres humanos.

Para que la IA ayude a empoderar a las personas y que éstas puedan beneficiarse al contar con asistencia inteligente que ayude en ciertas tareas, es preciso que el desarrollo de esta tecnología se haga con responsabilidad y un abordaje complementario que implique a profesionales de distintas áreas como la ingeniería, la ciencia, la economía, la sociología y la ética, por sólo nombrar algunas.

La IA ya ha salido de las salas de laboratorios, de las pruebas científicas, de los conceptos, de la academia, y está llegando a las vidas de las personas a través de productos y servicios. Ya es parte de nuestras acciones domésticas y cotidianas, como operar un artefacto de cocina, usar nuestro móvil o conducir un automóvil con GPS. Quienes estamos en su desarrollo, sabemos que puede llegar a lograr grandes aportes.

Para desarrollar el máximo potencial de la IA y su tecnología en beneficio de las personas y el planeta, no sólo es importante involucrar voces diversas y equipos multidisciplinarios, sino además entender los posibles impactos de la tecnología y remediar cualquier posible efecto negativo. Para ello, es necesario pensar en desarrollar la IA de manera responsable. Precisamente, el Congreso Futuro 2024, del cual he sido parte, nos ha invitado a abrir espacios de diálogo e intercambio de conocimientos con la ciudadanía.

El desarrollo de la IA aún es temprano y estamos a tiempo de llevarlo adelante de la mejor manera posible. Y eso es lo que nos permite mirar el futuro con esperanza, porque la IA puede ser humanista y, contrariamente a los diagnósticos más inciertos, nos puede convertir en una mejor humanidad, para beneficiarnos a todos sin distinciones.

En nuestras manos está llevar la tecnología por el camino que queremos.

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