La semana pasada, OpenAI sacudió el mundo de la inteligencia artificial al anunciar su último avance: Sora, un sistema de inteligencia artificial generativa diseñado para producir vídeos cortos a partir de indicaciones de texto. Aunque Sora aún no está disponible para el público en general, las muestras de resultados publicadas han generado tanto emoción como preocupación.

Los vídeos de muestra publicados por OpenAI, supuestamente generados directamente por Sora sin modificación, han dejado perplejos a muchos debido a su sorprendente calidad. Desde un vibrante duelo de barcos piratas en una taza de café hasta imágenes históricas de la fiebre del oro en California, la habilidad de Sora para crear escenas visualmente cautivadoras ha dejado una impresión duradera.

El CEO de OpenAI, Sam Altman, también ha contribuido a la revelación de Sora, compartiendo vídeos generados en respuesta a sugerencias de los usuarios en las redes sociales, lo que demuestra aún más las capacidades del sistema.

¿Cómo funciona Sora?

Sora se basa en una arquitectura de “transformador de difusión”, combinando características de herramientas de generación de texto e imagen para lograr sus impresionantes resultados. Esta combinación permite a Sora no solo crear imágenes estáticas, sino también generar vídeos dinámicos con coherencia y consistencia entre fotogramas, un desafío técnico significativo en el campo de la inteligencia artificial.

Aunque no es el primer modelo de texto a vídeo, Sora parece superar a sus predecesores en varios aspectos clave. Con una resolución de hasta 1920 × 1080 píxeles y la capacidad de crear vídeos de hasta 60 segundos de duración, Sora supera las limitaciones de otros modelos, como Lumiere, que está restringido a 512 × 512 píxeles y vídeos de alrededor de 5 segundos.

Además de su impresionante calidad visual, Sora también destaca por su capacidad para producir vídeos compuestos de múltiples tomas y realizar tareas de edición de vídeo, como combinar elementos de diferentes vídeos o extender la duración de los mismos.

Los peligros éticos

Sin embargo, junto con la emoción por las posibilidades que ofrece Sora, surgen preocupaciones sobre su impacto social y ético. Según reportaron expertos a través de The Conversation, La capacidad de generar vídeos realistas a partir de simples indicaciones de texto plantea el riesgo de difundir desinformación convincente y sembrar dudas sobre imágenes reales. Esto podría tener consecuencias graves, desde socavar medidas de salud pública hasta influir en procesos electorales o incluso manipular pruebas en el sistema judicial.

Además, existe la preocupación sobre el uso potencial de Sora para crear deepfakes, particularmente aquellos de naturaleza pornográfica, que podrían tener repercusiones devastadoras en la vida de las personas afectadas.

Más allá de las preocupaciones sobre su impacto social y ético, también surgen cuestiones legales sobre los derechos de autor y la propiedad intelectual. OpenAI no ha revelado de dónde provienen los datos de entrenamiento de Sora, lo que plantea interrogantes sobre el uso ético de la tecnología y sus implicaciones legales.

A pesar de estas preocupaciones, OpenAI ha asegurado que está tomando medidas importantes de seguridad antes de hacer que Sora esté disponible para el público. Esto incluye trabajar con expertos en desinformación y contenido relacionado con el odio, así como construir herramientas para detectar contenido engañoso.

En resumen, el anuncio de Sora representa un emocionante avance en el campo de la inteligencia artificial generativa, pero también plantea importantes preguntas sobre su impacto y sus implicaciones éticas y legales. A medida que la tecnología continúa avanzando, queda por ver cómo se abordarán estas preocupaciones y cómo se utilizará Sora en el futuro.

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