Por Isabel Hodge Orellana

En las áridas costas del desierto de Atacama, hace más de 7 mil años, vivió un grupo de cazadores-pescadores llamado Chinchorro. Estos se extendieron por el sur de lo que hoy es Perú, y también por el actual norte chileno.

Sin duda, la característica más reconocida, pero poco destacada sobre esta cultura, no fue el tipo de vida que llevaban o si preferían ciertos alimentos sobre otros. Al contrario, sus tradiciones funerarias, son foco de investigación, porque según diversos registros, fueron ellos los que quizá dieron origen, a la técnica de la momificación. Llegando, incluso, a tener momias con una data mucho más antiguas que las de Egipto, unos 3.000 años.

Para comprender más de ellas, en Futuro 360 conversamos con Marcela Sepúlveda, presidenta de la Sociedad Chilena de Arqueología y arqueóloga titulada en la Universidad de Chile, con maestría y doctorado en Historia, antropología y etnología de la Universidad Paris I en el Pantheón-Sorbonne. La profesional ha dedicado su carrera a desentrañar los misterios de las tradiciones culturales antiguas en la región.

Momias Chinchorro

Momia chinchorro infantil: Crédito. MHNV.

Desde sus primeros días, Sepúlveda se sumergió en el arte rupestre, pero su atención se centró particularmente en las momias Chinchorro a partir de su doctorado en 2004. Estas momias desafían las expectativas al ser de cazadores-recolectores pescadores y, al mismo tiempo, poseer técnicas de momificación complejas y antiguas.

Su paleta de colores variada, obtenida de minerales como negro, rojo, amarillo y verde, destaca en comparación con otras tradiciones en el mundo. Motivo por el que el Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO, declaró a los yacimientos arqueológicos que las albergan parte de la lista de Patrimonio Mundial, estos son:

  • Faldeos del Morro.
  • Museo Colón 10.
  • Desembocadura del río Camarones.

El trabajo para la inclusión en esta lista responde a más de 20 años de investigación, con la inclusión por parte del país a esta cultura en la Lista Tentativa de Patrimonio Mundial, en 1998. La Universidad de Tarapacá fue la responsable de iniciar en 2008, los expedientes de postulación junto al Consejo de Monumentos Nacionales, Cancillería, los Municipios de Arica, de Camarones y varias instituciones. El texto final tiene una extensión de casi 400 páginas y 900 anexos.

 

Este logro fue esencial para preservar los sitios arqueológicos amenazados en Arica y Camarones. “El crecimiento urbano se está comiendo los sitios en Arica, en el caso de Camarones, hay una serie de situaciones complejas que tiene que ver con la degradación natural, factores ambientales y el turismo” asegura la investigadora.

¿Cómo podemos preservar su legado?

momia chinchorro adulto. Crédito: MHNV.

Son esas amenazas que provocaron el inicio de trabajos de proyectos financiado por el Fondo Nacional de Desarrollo Regional, el que permitió hacer planes de manejo y preservación. (Plan que se encuentra incluido en el expediente presentando ante la UNESCO).

Para eliminar dudas, los planes se están implementados luego de la creación de dos instituciones. Una de ellas llamada Corporación Chinchorro Marka, las cuales se han puesto en marcha en los últimos dos años, y que tiene por objetivo su puesta en valor y preservación.

Esto incluye una participación de la comunidad local, mediante la promoción de programas educativos y de empoderamiento en Arica y Camarones, ubicados en la Región de Arica y Parinacota.

Básicamente, la UNESCO acepta. Pero después hay que buscar los fondos nacionales, el compromiso gubernamentales, pero también el de privados, que puedan contribuir justamente a poder pconer en marcha estos diferentes planes” detalla Sepúlveda.

Uno de estos es la consolidación y preservación del sitio arqueológico Camarones 14. Lugar en que se excavó y dejó expuesto momias y restos óseos de Chinchorros.

Camarones 14 y Caleta Camarones. Crédito: Manuel Alarcón.

Esto es paralelo a otros proyectos científicos que siguen abordando el estudio de universo Chinchorro. Tanto en Arica, como sobre colecciones que están en otros museos”, indicó a Futuro 360.

Degradación de las Momias: ¿Es el cambio climático el responsable?

En la entrevista, Marcela Sepúlveda aborda el problema de la degradación de las momias. Particularmente la piel -en zonas arqueológicas como el Museo San Miguel de Azapa en Arica, el Museo Regional de Iquique y el Museo Nacional de Historia Natural en Santiago-, debido a factores climáticos. Situación que ha especulado una eventual relación con el cambio climático. Al respecto, Sepúlveda señala que es un fenómeno complejo.

Crédito: MHNV.

El problema del cambio de coloración ocurrió en 2016. Hecho planteado en un estudio, realizado por la misma investigadora junto a colegas de la Universidad de Harvard y la Universidad de Tarapacá, y publicado en ScienceDirect: “Investigación de la reciente degradación microbiana de la piel de las momias Chinchorro de Chile antiguo”.  Si bien el trabajo plantea los cambios en la temperatura, todos los portales noticiosos apuntaban directamente al cambio climático. Sin embargo, Sepúlveda detalla que se están explorando las razones detrás de por qué afecta a algunos cuerpos más que a otros; y si el cambio climático es efectivamente un factor.

-¿Qué otros factores hay que tomar en cuenta que están afectando, en particular, a las momias?
Si tú piensas en la costa de Arica, la camanchaca, son procesos de humidificación que ocurren siempre. El mensaje importante que entrega la especialista es que la degradación de estas momias no es exclusivo de ellas, ya que es un factor que pone en riesgo todo el patrimonio arqueológico en general. Pero efectivamente en el valle, el crecimiento agrícola ha hecho que cambien las condiciones. Entonces esto también está generando como un ambiente diferente.

“Ante el aumento de humedad, el conjunto de bacterias y microorganismos sobre la piel, se empiezan a comer el colágeno. Esto hace que, finalmente, aparezca este efecto de degradación y se vea un cambio en la coloración”.

Algo relevante que explica la Doctora, es que este fenómeno en sitio arqueológico ocurre porque la particularidad de los Chinchorro, es que no siempre están en áreas planas. Muchas veces están en laderas de fuerte pendiente y, básicamente, por gravedad, van cayendo.

En el fondo los cuerpos se van exponiendo. Van saliendo de la arena y ahí uno ve que rápidamente que se empieza a degradar la piel. O sea hay un proceso que hace que la piel se oscurezca, se pone como brillante. Imagínate algo como resinoso que ocurre en la piel”, explica.

La historia de las momias Chinchorro es un fascinante capítulo en la arqueología, y la dedicación de Marcela Sepúlveda y otros expertos, destaca la importancia de preservar nuestro pasado para comprender el presente y construir el futuro. A medida que avanzamos en la preservación de estos tesoros, seguimos desafiando al tiempo para mantener viva la rica herencia de las culturas que nos precedieron.

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