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Para muchos, la ropa es un elemento vital en la rutina de muchas personas. Y en ese sentido, la compra de productos nuevos para estar al día es clave. Pero, quizás sin saber y ni querer, están haciendo un daño al planeta.

Por eso, la ONG Oxfam lanzó en Inglaterra una campaña que ha dado que hablar.

Es el “Septiembre de Segunda Mano”, donde llaman a no comprar ropa nueva este mes. Su jefe ejecutivo, Danny Sriskandarajah, comentó los motivos de la campaña.

“Sabemos que el 8%  de todas las emisiones de gases de efecto invernadero provienen de la industria textil, eso es más que las industria de aviación y marítima en conjunto”, puntualizó.

Algo en que ahondaron desde el mundo académico. “El algodón es una planta, que se tiene que sembrar, que se tiene que regar y después se cosecha“, aseguró María Neira, ingeniera textil del Laboratorio Lictex de la Usach.

En la misma línea, continuó describiendo que “después se tiene que transformar en un hilo, y ese hilo en tela, que después se tiñe y se estampa. Y casi todos esos procesos requieren de energía y de agua“.

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Para que se haga una idea: Una polera de algodón necesita dos mil litros de agua para su fabricación. Un pantalón de jeans, 10.850 litros, equivalentes a una piscina de 12 x 6 metros.

Impacto enorme que motiva también a tiendas de ropa en Chile a tomar medidas al respecto como las de la ONG británica.

No compren ropa nueva, sino que sigan utilizando la que ya tienen“. Ese es el mensaje que quiere transmitir Isadora Morrison, coordinadora de marketing de Patagonia Chile.

Esta tienda de ropa outdoor actualmente tiene dos campañas. En la primera, todos los sábados reparan la ropa de la marca que se haya dañado para que sus dueños la sigan usando. Y el primer sábado de cada mes, la iniciativa se extiende a otras marcas. 

En la segunda, reciben la ropa de su marca que el dueño quiera botar, la evalúan y vuelven a ponerla a la venta a un precio menor, evitando la compra de una prenda nueva y el gasto de agua que conlleva. Las personas que entregan su ropa, reciben un descuento.

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Mientras que en Travieso buscan cambiar el modelo de comercio de ropa infantil, buscando evitar que telas en buen estado lleguen a la basura.

Así, en una edad de rápido crecimiento de los niños que obliga a la continua compra de vestuario, llaman a que los padres no boten esa ropa y la lleven a la tienda, donde tendrá dos distintos posibles: su reventa a un precio muy bajo si está en buen estado, y si no, su utilización como materia prima para la confección de juguetes infantiles de género.

“Hoy día yo atraigo al público porque está buscando ropa barata, y mi objetivo es traer al público porque está preocupado de su huella de carbono”, sostuvo Rosario Hevia, creadora y dueña de Travieso.

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