Richard Ling/ Wikimedia.

El futuro de los medicamentos e antiinflamatorios podría estar en el fondo del mar. La comunidad científica conoce desde hace un tiempo el potencial del veneno de los caracoles cono o Conidae, considerados como uno de los animales más venenosos del mundo. Son capaces de inyectar una poderosa toxina a través de una especie de arpón que pueden lanzar en cualquier dirección, en la que su presa queda paralizada e indefensa.

Su toxina contiene compuestos que se convierten en fármacos para tratar el dolor crónico, la diabetes, entre otros usos. Ahora, una nueva investigación reveló que el veneno que expelen es similar a la somatostatina, una hormona humana inhibidora que puede utilizarse para tratar trastornos de crecimiento, del páncreas, del dolor y la inflamación.

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Fue la investigadora Iris Bea Ramiro, de la Universidad de Copenhague, quien descubrió el nuevo péptido en uno de los ocho grupos de caracoles cono cazadores, el menos conocido, los  la investigadora Iris Bea Ramiro, de la Universidad de Copenhague, quien descubrió el nuevo péptido en uno de los ocho grupos de caracoles cono cazadores, el menos conocido, los conos Asprella.

Conasprella wakayamaensis/ Shellnut, Wikimedia.

¿En qué se basó el experimento?

La investigadora notó que el componente del veneno, Consomatin Ro1, hacía que los ratones actuaran con lentitud o no respondieran. Pero era de acción lenta, diferente a otros venenos, pero ¿cómo es posible esto? Los científicos determinaron que los caracoles cono toman algunas de estas hormonas y las convierten en elementos de autodefensa.

Por eso, el equipo de la Universidad de Utah ayudó a Ramiro a comparar el componente que había encontrado. Frank Whitby, profesor asociado de investigación en el departamento de Bioquímica, utilizó la cristalografía de rayos X para determinar la estructura de la Consomatina Ro1.

Para los investigadores esto refleja el propio proceso de evolución, ya que los caracoles cono probablemente empezaron a utilizar su propia somatostatina en el veneno y luego, a través del tiempo perfeccionaron el compuesto.

“Han evolucionado diversas estrategias de depredación para capturar presas de peces”, se lee en la investigación publicada en la revista Science Advances.

El siguiente paso es determinar si Consomatin Ro1 es más eficaz que los fármacos análogos a la somatostatina.

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