(CNN Español) — Estados Unidos superó la sombría cifra de un millón de muertes por el COVID-19. En este episodio, el Dr. Elmer Huerta nos explica cómo se interpretan las cifras mortales de una enfermedad infecciosa como la causada por el nuevo coronavirus.

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El millón de muertes por COVID-19 en EE.UU.

En una conferencia de prensa en la Casa Blanca, el presidente Joe Biden anunció que Estados Unidos alcanzó el triste hito de un millón de fallecimientos por covid-19.

Calificando estas muertes como pérdidas irreemplazables, Biden recalcó que la pandemia aún no ha terminado y que la humanidad debe trabajar para prevenir tanto la aparición de la próxima variante como, quién sabe, una nueva pandemia.

Hoy veremos cómo se interpretan las cifras de mortalidad de una enfermedad infecciosa.

Las tasas de letalidad de enfermedades como el COVID-19

Recordemos que las enfermedades infecciosas tienen la que se llama “tasa de letalidad“, la cual se define como el porcentaje de personas que mueren por la infección.

Por ejemplo, imaginemos que 50 de cada 100 casos confirmados de una cierta infección fallecen. En este caso, decimos que la tasa de letalidad de esa enfermedad es de 50%.

Por otro lado, si se tiene otra enfermedad, en la que solo una de cada 100 personas que la sufren muere, se dice entonces que la tasa de letalidad de esta otra enfermedad es del uno por ciento.

La tasa de letalidad de una infección depende de varios factores. Algunos de ellos son la naturaleza del agente infeccioso, las características del huésped y la capacidad del sistema de salud de la región en la que ocurren los casos.

En relación con el agente infeccioso, si se trata de un virus, la letalidad puede ser mayor que si es causada por una bacteria. Esto, debido a la falta de medicamentos antivirales específicos efectivos. Por ejemplo, la letalidad del virus de ébola se estima en 50%.

Por su parte, al combatir de manera más eficiente a las enfermedades bacterianas, los antibióticos pueden contribuir —en general— a un mejor control de la infección.

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¿Qué factores influyen en la mortalidad?

En relación con el huésped, la mortalidad puede ser afectada también por las características biológicas y socioeconómicas de las personas afectadas.

En ese sentido, las personas con sistemas de defensa debilitados por la edad o enfermedades crónicas, están más propensas a fallecer que las personas jóvenes y con sistemas de defensa íntegros. Una excepción a esta última regla fue lo sucedido durante la pandemia de 1918, cuando el virus de la gripe se llevó la vida de millones de jóvenes.

Las características socioeconómicas de los afectados son muy importantes, pues las personas en situación de pobreza pueden morir en mayores cantidades por mayor exposición a la infección y falta de acceso a los servicios de salud.

El caso del nuevo coronavirus

Ese ha sido el caso de las poblaciones minoritarias de Estados Unidos, como los habitantes de raza negra y también los hispanos, que en general han tenido una mayor mortalidad por COVID-19 que la población blanca no hispana.

Otra característica importante para determinar la mortalidad es el nivel de información del público para aceptar los tratamientos y vacunas que pueden combatir la infección. Una población mejor informada aceptará los tratamientos y vacunas que permitan controlar la infección, mientras que al contrario, una población poco informada no los usará y la mortalidad será mayor.

Pero además de las características del agente infeccioso y del huésped, la capacidad del sistema de salud para cuidar a los pacientes infectados también puede afectar las tasas de mortalidad.

Si los sistemas de salud colapsan por deficiencias en su estructura y función, no habrá suficientes centros de atención médica que puedan brindar los tratamientos y el soporte que necesitan los pacientes.

¿Por qué EE.UU. llegó a este sombrío hito?

Una combinación de las razones expuestas explican las causas por las que Estados Unidos ha llegado a tener un millón de muertes.

En ese sentido —entre otras— se pueden citar cuatro grandes razones que explican ese ominoso hito. Ellas serían:

  • Las altas cifras de obesidad y enfermedades crónicas de la población estadounidense
  • El colapso del sistema de salud
  • Una alta proporción poblacional de adultos mayores
  • El rechazo de la vacunación por gran parte de la ciudadanía

Todos estos motivos pueden explicar la alta mortalidad.

Al respecto, un reciente análisis de la Fundación Kaiser calcula que al menos 234.000 muertes por COVID-19 entre junio de 2021 y marzo de 2022 en todo el país pudieron haberse evitado con las vacunas.

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Por último, es importante entender la diferencia entre el número absoluto de muertes y la tasa de mortalidad.

En el caso de Estados Unidos, el millón de muertes lo coloca como el país con la mayor cifra de muertes en números absolutos, pero en el puesto 18 en fallecimientos por cada 100.000 habitantes.

¿Tienes preguntas sobre el COVID-19?

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