Por Patricio Alarcón
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La empatía, la influencia y la orientación al logro son tres habilidades de la inteligencia emocional que te podrían ser de mucha ayuda en el presente o el futuro. Así lo cree Daniel Goleman, doctorado en Psicología en la Universidad de Harvard, que saltó a la fama hace un cuarto de siglo por acuñar este término.

El estadounidense inició el “nuevo” paradigma con la publicación de su libro Inteligencia Emocional, que vendió cinco millones de copias y fue traducido a más de 40 idiomas. Finalmente, sus ideas lograron tener importantes repercusiones a nivel educacional y laboral, entre otras ramas.

Ahora, Goleman -en conversación con la BBC– escogió las tres características de su corriente que, para él, son las más relevantes para tener éxito en el trabajo, sobretodo, en estos tiempos complejos que enfrentan las economías del mundo. Pero, antes de adentrarnos en el “podio”, es importante conocer de qué tratan sus visiones.

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Los postulados del cofundador del centro Collaborative for Academic, Social, and Emotional Learning establecen que las habilidades de una persona no solo se miden por su coeficiente intelectual, sino que también por su la capacidad para identificar y monitorear emociones personales y ajenas.

Según Goleman, el concepto de inteligencia emocional incluye 12 características esenciales para que las personas logren sus objetivos profesionales. Entre ellas, el autocontrol emocional, la adaptabilidad, el trabajo en equipo o el manejo de conflictos.

Lo que hizo fue contrapesar las teorías más clásicas sobre el desarrollo de la inteligencia de la época, que estaban orientadas hacia una idea más, racional, cognitiva y dejaban fuera la capacidad de relacionarlos con nosotros mismos y los demás”, nos confirma la doctora Javiera Duarte, investigadora del Centro de Estudios en Psicología Clínica y Psicoterapia de la U. Diego Portales.

Junto a la también investigadora Joven del Instituto Milenio para la Investigación en Depresión y Personalidad (MIDAP), analizaremos las tres principales habilidades escogidas por el norteamericano.

1. Orientarse al logro

“Escogería la orientación al éxito, entendida como la capacidad de seguir esforzándome para conseguir los objetivos a pesar de los obstáculos y contratiempos. En estos tiempos esto parece muy importante”, asegura Goleman haciendo un paralelismo con la pandemia del COVID-19.

“Tiene que ver con la capacidad de proponerse una meta y de generar las acciones necesarias para poder llegar (…) En general, en ciertos trabajos se requieren a personas que tengan una orientación alta al logro, que, en el fondo, puedan tener claro dónde tienen que llegar y de esa manera ser mejores líderes o guiar”, agrega Duarte.

Este enfoque implica desarrollar resiliencia o adaptación frente a condiciones adversas, y una perspectiva positiva frente a las circunstancias. Una de las maneras de potenciarlo -dice el investigador- es recordarse constantemente la satisfacción que vas a sentir cuando cumplas tus objetivos.

2. Empatía

“La definición típica de empatía es ‘ponerse en los zapatos del otro’ en términos emocionales”, nos aporta la experta del MIDAP. Y añade que “en psicología hablamos de un concepto parecido que es la ‘mentalización’. Tiene que ver con la capacidad de imaginar los estados mentales propios o del otro. Por ejemplo, cuando veo que alguien me pone una mala cara, puedo imaginarme que hice algo que lo hizo sentir mal. Es algo un poco más amplio, porque implica no solo los afectos, sino que los estados mentales en general”.

Para desarrollar esta habilidad, Goleman propone escuchar y hacer preguntas.

3. Influencia

Por este concepto se debe entender -dice el investigador internacional- el “transmitir tu argumento a las personas clave de una manera convincente, especialmente a aquellas personas cuyas decisiones te pueden ayudar a conseguir tus metas”. Así, propone el juego de roles como una buena forma de trabajar el área.

“Probablemente la mejor manera de mejorar esta habilidad es trabajando con un instructor o un compañero de confianza. Aunque pueda parecer incómodo al principio, se trata de ejercitarse tratando de convencer a otra persona. Esta práctica permite prepararse para cuando llegue un momento real”, asegura.

Para la doctora Duarte, la influencia “desde la perspectiva de la inteligencia emocional, tiene que ver, en el fondo, con la empatía”, para que el otro “se incluya de manera positiva en nuestro deseo”.

Ahora que conoces estas recomendaciones, debes tener mucha atención. Una “trampa” común que identifica Goleman es definir la inteligencia emocional de una manera muy reducida. Al poner la atención en la sociabilidad y simpatía, se pierde de vista todos los otros rasgos esenciales. Por lo que no hay que dejar de lado el resto de las características que hacen que una persona desarrolle un alto nivel de inteligencia emocional.

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